¿Es posible hablar con Dios? ¿Es solo una cuestión de fe? ¿Qué significa saber escucharlo? ¿Cuál es el momento propicio o ideal para hacerlo? O más simple aun: ¿hay realmente un momento para hacerlo o intentar hacerlo? ¿Es únicamente en el sufrimiento?
En el silencio, Dios habla… ¡para todos!
El silencio de Dios no es ausencia, sino una invitación a escucharlo desde el corazón. En tiempos de sufrimiento, su voz se manifiesta en la fe y el amor profundo.

No. Para iniciar el diálogo con Dios es necesario comprender que Él habla para todos y con todos, y en cualquier momento, pero a la vez es muy importante saber que Él habla para aquellos que lo saben escuchar.
Es lógico suponer, y de hecho muchas veces pasa, que se intente hablar con Él cuando se está sufriendo, para pedirle, para implorarle, para rogarle, pero -como tantas veces se ha dicho- hay sufrimientos que ayudan al crecimiento y a la maduración de cada ser humano.
Obviamente, hay sufrimientos excesivos, para los que no alcanzan las explicaciones, y en los que el sufriente se hace preguntas mucho más profundas.
Y algunas de esas preguntas tienen que ver con las responsabilidades, las culpas, desde aquella duda inicial: ¿quién tuvo la culpa que originó todos los males? ¿El hombre, la mujer? En la Biblia se habla de la presencia del diablo, del maligno, con un poder seductor y tentador.
Las fuerzas del mal actuando en contra de alguien, como castigo. Y es allí donde el llamado "silencio de Dios" nos inquieta, porque nos cuesta entender -como dicen los Evangelios- que haya dejado "crecer la cizaña en el campo junto al trigo". Pero fue por algo.
Con Jesús y su iglesia
¿No será que Dios habla "con" y "a través" del silencio? En realidad él habla fuerte y claro, repito, para los que lo saben escuchar. Oír no es un tema de tímpanos y "escuchar a Dios" es cuestión del corazón. Solo escuchan a Dios los que lo aman y lo buscan como "Amigo profundo".
Es decir los que abren su corazón. Pero muchos a veces buscamos un Dios "milagrero", justamente, para que se haga cargo de nuestras responsabilidades. Jesús hizo muchos milagros como signos de la Misericordia de Dios y de "Su Reino" que ha de llegar.
Pero no curó a todos, es cierto, porque Jesús no usó el milagro para luchar contra todas las enfermedades, ni para convertir a toda la gente. Jesús no se fiaba de los que lo buscaban por los milagros (Juan 2, 24-25) y tampoco de aquellos parientes que lo empujaban a ello. O de quienes hasta en el Calvario le decían que "baje de la Cruz y creeremos en Él" (Juan 7, 4-5 y Mateo 27, 42).
El camino de Jesús fue el de la humildad y el del servicio; el de la entrega y también el de la impotencia: cargar con la cruz; con su propia cruz y con nuestras cruces. Por eso se insiste en que "murió por nosotros".
Claro, igual que como en los tiempos de Jesús, ahora, en nuestros días y en nuestra época, mucha gente busca una religión para lograr la prosperidad y el éxito, para sanarse, para vivir una vida sin problemas ni dificultades.
"Pare de sufrir" se dice. Pero en realidad, Jesús nos enseña a sufrir como en la Cruz del Viernes Santo; a cargar con la Cruz y caminar. Porque Dios nos toma en serio y enfrenta al mal con nosotros. Los males no vienen de Dios.
Pero, lamentablemente, muchas veces se piensa y se asocia a Dios con la desgracia; sin embargo su objetivo principal es la felicidad humana; la felicidad como resultado de las Bienaventuranzas.
En la enfermedad
Jesús pasó su vida en la tierra luchando contra el mal y la tristeza en todas sus formas, para la plena realización: para llegar al Cielo. Dios es bueno y jamás va a recurrir al mal: lo que quiere o trata de hacer es transformar el sufrimiento -precisamente- en un instrumento de Salvación.
Como el madero de aquel viernes en el que dio paso a la Resurrección compartida con cada uno. No existe un Dios que no hable: nos llama a su lado, está cerca, nos escucha y … ¡nos entiende!
El sufrimiento nunca nos debe alejar del amor de Dios, manifestado en su hijo, Jesús, sino que nos debe unir más aún a Él. Entonces muchos dirán, o nos podemos preguntar, cuando sufrimos… ¿dónde está Dios? En la enfermedad, por ejemplo, está en el enfermo, luchando con él, apoyándolo, animando y potenciando sus capacidades.
En la enfermedad también está con los que promueven su atención: médicos, enfermeros, familiares. Está en nuestras oraciones, en nuestros pedidos y, aunque pareciera que no atiende nuestras súplicas, recibimos sus consuelos y su aliento. Es su presencia insustituible y no siempre valorada. Por eso mismo debemos preguntarnos siempre: ¿cuál es nuestra actitud frente al dolor y la desgracia?
Recuperando a San José
Así como María ha sido "Elegida" para Dios, José también ha sido "Elegido". Él también forma parte del plan de Salvación con los que sufren. ¿Cuál es su misión? Deberá ponerle nombre al Niño Dios, considerándolo como suyo, asumirlo como propio, dando cumplimiento a las profecías anunciadas sobre Jesús. ¡Qué tarea maravillosa! ¡Qué alegría! ¡Qué compromiso!
Ante semejante tarea, no se comprende que muchos hoy en día tengan una imagen triste y descolorida de San José, el Patrono de la Iglesia Católica Universal (*), ejemplo de familia junto con María Santísima, amando los dos, "en equipo", a Dios.
Santificándose juntos. El uno, gracias al otro. Por eso son tan cercanos con los enfermos y con las necesidades extremas, porque las vivieron con Jesús Niño, siempre cerca, escuchando en silencio.
Dios construyó un "Plan Divino" con los dos, María y José. Un plan que se prolonga en la Iglesia edificada sobre Pedro Apóstol. Debemos recuperar en muchos casos, en otros no, la imagen de San José en nuestras parroquias y comunidades.
Pero no como un "pobre hombre"; no como anciano, sí como carpintero, trabajador (laburante) y honesto, manso y sufrido; viendo crecer cada día al Niño Dios. En silencio, con los sueños con Dios. Nunca tuvo dudas de lo que quería Dios de su persona y tuvo confianza en la misericordia de Dios.
(*) Declarado oficialmente como tal el 8 de diciembre de 1870 por el papa Pío IX.
El autor es diácono de la Parroquia San Roque, Santa Fe.













