En la provincia las elecciones han terminado, queda por definir el plano nacional y dónde irán los votos de Maximiliano Pullaro en octubre y noviembre. Seamos francos con nosotros y con las estadísticas: si alguien se llevase de Santa Fe un millón de votos para su candidatura debería darle un sonoro beso en cada cachete al muchacho de Melincué/Hughes y, de hecho, al pan radicalismo. No creo que siga junto ese millón (¿Dónde iría?) pero esto es Argentina. Todo puede ser y hay sobradas muestras de que todo puede ser posible.



































