La recuperación facsimilar de "La señorita Etcétera", acompañada por "El café de nadie" y "Un crimen provisional", permite volver sobre uno de los momentos decisivos de la vanguardia hispanoamericana.
La velocidad de la conciencia
La recuperación de "La señorita Etcétera" junto a otros textos revela el impacto del estridentismo en la narrativa, destacando la singularidad de Arqueles Vela.

Reunidos en un mismo volumen, estos textos ofrecen una visión particularmente nítida del proyecto literario de Arqueles Vela (1899-1977) y de la singularidad que alcanzó dentro del estridentismo mexicano, movimiento desarrollado entre 1921 y 1927.
Más allá de su interés histórico, constituyen algunos de los intentos más tempranos y radicales de trasladar a la narrativa las transformaciones perceptivas y culturales asociadas a la modernidad urbana.

Publicada originalmente en 1922 en La Novela Semanal, suplemento de El Universal Ilustrado, "La señorita Etcétera" figura entre las obras inaugurales de la narrativa vanguardista latinoamericana. Su principal innovación consiste en desplazar la trama tradicional para concentrarse en el movimiento de la conciencia.
Las imágenes, recuerdos, asociaciones y percepciones se suceden mediante una lógica fragmentaria que rompe con la linealidad narrativa heredada del siglo XIX. Lo mismo ocurre en "El café de nadie" y "Un crimen provisional", donde la escritura privilegia la simultaneidad, la discontinuidad y el montaje por encima de la progresión argumental.
La singularidad de Vela no radica únicamente en la adopción de procedimientos formales novedosos. Su obra revela una sensibilidad particularmente atenta a las contradicciones de la experiencia moderna. La ciudad aparece como un espacio de estímulos constantes, pero también de desorientación.
Los personajes se desplazan entre encuentros fugaces, impresiones incompletas y recuerdos que irrumpen sin jerarquías estables. La velocidad no es celebrada de manera ingenua; funciona, más bien, como una condición que altera la percepción y modifica la relación del individuo con el mundo.
Uno de los rasgos más distintivos de estos textos es la tendencia a regresar sobre una misma imagen, una misma sensación o un mismo acontecimiento desde perspectivas cambiantes. La escritura no avanza en línea recta: rodea sus objetos, los examina desde ángulos sucesivos y los reconstruye mediante aproximaciones parciales.

Este procedimiento, cercano en ciertos aspectos a las exploraciones cubistas de la representación, convierte la percepción misma en materia narrativa. El resultado es una prosa de notable densidad sensorial, donde la realidad parece descomponerse y reorganizarse de manera constante.
Aunque el estridentismo tuvo una existencia relativamente breve, la obra de Vela dejó planteadas posibilidades formales que la literatura mexicana volvería a explorar décadas más tarde. Su interés por la conciencia fragmentada, la observación reiterativa y la inestabilidad perceptiva encuentra afinidades con ciertas búsquedas posteriores de Juan Vicente Melo y Salvador Elizondo.
Más que una influencia directa y demostrable, se trata de una continuidad de problemas estéticos: la dificultad de representar una experiencia que ya no se percibe como una totalidad coherente, sino como una sucesión de fragmentos, retornos y variaciones. Leídos hoy, "La señorita Etcétera", "El café de nadie" y "Un crimen provisional", conservan intacta su capacidad de extrañamiento.
Su valor no reside únicamente en haber acompañado el surgimiento de una vanguardia histórica, sino en haber formulado, con notable precocidad, una sensibilidad literaria para la cual la realidad moderna sólo puede aprehenderse mediante destellos, interrupciones y perspectivas móviles.
En ese sentido, Arqueles Vela produjo una de las experiencias narrativas más singulares y perdurables de la literatura latinoamericana de la primera mitad del siglo XX.
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"La señorita Etcétera", obra de Arqueles Vela publicada por Editorial Alias, México, año 2019 (96 páginas)















