"Un extraño amor", trabajo publicado por Potencia Editora, es el nuevo libro de Augusto Munaro. Dos fotógrafos parisinos se encuentran en una feria de antigüedades una lata con el contenido de una película muda misteriosa.
Indómita belleza
Augusto Munaro nos sumerge en una aventura entre África y Europa con "Un extraño amor", donde el misterio y la locura se entrelazan en una narrativa única.

Fragmentos de una mujer bellísima son el pretexto para lanzarse a una aventura entre África y Europa. Misterio, muerte y locura son algunos de los ejes narrativos. Munaro sabe que para alcanzar el asombro no basta con narrar maravillas. Entre el pasado y el futuro, el amor también tiene sus formas.

- ¿Qué aspecto del libro (estructura narrativa, trama, personajes) pensás que les resultaría más interesante a los lectores?
Ante todo, y dado que el libro exige un lector activo -o por lo menos uno sensible a la textura folletinesca embebida por una cinefilia sui generis (preferentemente silente)-, son esos saltos entre registros y épocas, ese relieve que arrastra la respiración a través de sus capítulos, lo que acaso despierte singularidad.
Me refiero al modo de cambiar el punto de vista del narrador en relación con los saltos cronológicos. Recordemos que el libro atraviesa cincuenta años (1913-1963), aunque por momentos sigue un orden inverso al cronológico.
Sin querer condicionar a los lectores, me aventuro a sospechar que esa inestabilidad misteriosa, intermitente con que asoman sus mecanismos, puede llevar a los deleites más inesperados. Pienso en mi afán como lector del folletín fantástico francés. Gustave Le Rouge, pero también en las aventuras de Fantomas, Paul Féval… Una emulsión explosiva: cine y folletín, ¿no?
- ¿Cómo fue el proceso de escritura de la novela y qué la diferencia de otras historias, libros que publicaste?
Un placer inaudito. Primero, porque como te dije, me pude zambullir en el folletín; pero también -y de un modo más decisivo acá- porque "Un extraño amor" es fruto de mi pasión por el cine mudo, preferentemente el primitivo (1895-1915).
Es decir, el período inmediatamente anterior al desarrollo de la gramática fundacional de D. W. Griffith, cuando era apenas un invento que pendulaba entre el binomio Méliès-Lumière.
Por el espíritu de la presente aventura, destaca el desparpajo inesperado de sus personajes un poco dadaístas, un poco absurdos (siguiendo la pulsión del patafísico Jarry et al.); es un racconto que horada géneros sin presumir de los excesos del frenesí.
Un ritmo funambulesco que tiene a unos amigos fotógrafos muy ocupados por una Mademoiselle Garnier, que bien puede ser su abuela, pero que ostenta una juventud digna de Pandora. Sí, creo que esta historia, a diferencia de las escritas hasta la fecha, tiene un ritmo algo decimonónico, aunque más desprejuiciado e insolente. No da explicaciones, opera de facto y exige una disposición a la multiplicidad.
- ¿Cómo definirías tu propio estilo de escritura? ¿Podrías trazar similitudes o marcar influencias de otros escritores? ¿Con cuáles?
Demasiado radical para poder asentarse en un único pulso. Así escribí novelas de tintes surrealistas, realistas, oníricas, profundamente góticas, objetivistas… A menudo comprendo que no veo una cristalización directa de otros escritores en mí, sino de respiraciones o velocidades narrativas.
Sí te puedo afirmar que me acompañan desde hace décadas Ira Cohen, Angus MacLise, Philip Lamantia, pero también por estos lares Enrique Molina, Reynaldo Jiménez, Néstor Sánchez, Mariela Laudecina, Miguel Ángel Bustos, Néstor Perlongher. Fijate: poetas.
La novela no me interesa tanto sino como espacio de pruebas, una suerte de campo de maniobras. Algo que vengo ensayando desde "Cul-de-sac", pasando por "La casa flotante", "1944", o claro, con "Un extraño amor", libro que tuviste la gentileza de publicar a través de Potencia Editora.
- ¿El universo ficcional de "Un extraño amor" podría ser fácilmente adaptable al lenguaje audiovisual? ¿Qué creés que ganaría y perdería la historia en ese caso?
No sé si fácilmente adaptable, aunque su ritmo trepidante y el cambio constante de escenarios bien podrían prestarse a una experiencia cinematográfica. Deberíamos buscar, eso sí, un buen editor; alguien que maneje bien la elipsis. Agustín Conde de Boeck, en su por demás generoso prólogo del libro, se la imagina bajo la dirección de Antonioni.
Puede ser. Yo opto más por Philippe de Broca; Françoise Dorléac sería la protagonista indiscutida. Llevándola a la pantalla grande ganaría en color, en precisión, pero, claro, se diluiría el misterio, que es imprescindible. Con el tiempo mi escritura se fue volviendo más intermitente, fragmentaria; indómita. Mystères du métier…
"Un extraño amor" forma parte de una tetralogía compuesta por "El cráneo de Miss Siddal", "El rapto de Helmut Kelsen" y "Las cartas secretas de George de Broca"; sus libros más figurativos y legibles que buscan articular un onirismo comprensible.
Augusto Munaro es autor de más de cincuenta libros de ficción publicados, entre los que se destacan "El busto de Chiara", "Los soñantes", "Lucía en verano", "Galope de nubes", "La leyenda de "Krazy" Becker", "Trino" y "7 misterios".
La autora es directora del sello Potencia Editora.














