Hay historias que el ruido del día a día no deja escuchar. La del sargento primero Diego Alegre es una de ellas. Nació en Capitán Bermúdez, una ciudad industrial del cordón del Gran Rosario, lejos de cualquier paisaje de montaña. Eligió el Ejército Argentino como camino de vida y esa decisión terminó llevándolo a algunos de los lugares más extremos del planeta.
De Capitán Bermúdez al Himalaya
Desde la llanura santafesina hasta las alturas del Himalaya, el sargento primero Diego Alegre desafía la adversidad en una expedición única del Ejército Argentino. Su historia refleja dedicación y superación personal en ambientes extremos, llevando el nombre de su país a cimas inexploradas por compatriotas. Un relato de esfuerzo y pasión por la montaña que trasciende fronteras y altitudes.

Se inició en el Batallón de Ingenieros Mecanizado 9 y con los años construyó una trayectoria que lo llevó mucho más allá de su especialidad inicial. Actualmente está destinado en la Compañía de Cazadores de Montaña 8, con asiento en Puente del Inca, Mendoza.
Es conductor motorista y sumó una formación de excepción: se convirtió en instructor de andinismo e instructor de esquí, completó tres invernadas en bases antárticas argentinas -Belgrano II, San Martín y Esperanza- y adquirió formación antártica específica.
En 2025 dio otro paso. Integró la Patrulla Himalaya del Ejército Argentino y alcanzó la cumbre del monte Kun, en la región india de Ladakh, en una expedición combinada con el Ejército de la India que marcó un hito: fue la primera vez que una patrulla integrada en su totalidad por personal militar argentino pisó una cima del Himalaya.
En 2026 volvió a la India. Junto a otros nueve efectivos provenientes de Córdoba, Salta, Mendoza, Jujuy, Buenos Aires y Santa Fe, integra la patrulla que partió el 19 de agosto y buscará hacer cumbre en el Kamet, un gigante de roca y hielo de 7.756 metros ubicado en el distrito de Chamoli, República de la India, a pocos kilómetros de la frontera con el Tíbet.
s la tercera montaña más alta del país asiático y ocupa el puesto 29 entre las más altas del mundo. Se la conoce como la "Montaña Ardiente" o "Glaciar de Fuego", en alusión al efecto óptico que el amanecer y el atardecer proyectan sobre sus glaciares.
El Kamet exigirá de la patrulla una exposición progresiva a la altitud siguiendo el protocolo "climb high, sleep low" (subir alto, dormir bajo): desde el Campo Base en Vasundhara Tal, a 4.700 metros, pasando por cinco campamentos intermedios, hasta el asalto final a los 7.756 metros de la cumbre.

La expedición se extenderá hasta el próximo 7 de octubre, un total de cincuenta días que incluyen la aproximación terrestre desde Delhi, la aclimatación, el porteo de cargas, la ocupación progresiva de los campamentos y el repliegue completo hasta el punto de partida. Detrás de esa expedición hay mucho más que una montaña.
Hay años de instrucción, destinos lejos de casa, entrenamiento en ambientes extremos y una preparación que no empieza cuando se arma una patrulla para viajar al Himalaya, sino mucho antes.
La trayectoria de Alegre también permite mostrar una parte del Ejército Argentino que pocas veces ocupa espacio en las noticias: la de hombres y mujeres que se forman durante años para desenvolverse en lugares donde el frío, la altura, la distancia y el terreno ponen a prueba hasta las tareas más simples.

Estos soldados no solamente llevan su nombre a lo más alto, sino la de su país y la de sus provincias, que los vieron nacer y soñar con lo que hoy realizan.
Por eso llegar al Himalaya no es una casualidad ni una aventura aislada. Es la consecuencia de una carrera construida con preparación, experiencia y vocación que demuestran que la grandeza es posible. Desde Capitán Bermúdez al Himalaya hay miles de kilómetros. Para el santafesino Diego Alegre, también hay años de esfuerzo detrás de cada uno de ellos junto al Ejército Argentino.














