El Día Internacional del Aprendizaje Digital, que se conmemora cada 19 de marzo, invita a reflexionar sobre la importancia de desarrollar las habilidades necesarias para participar en una sociedad atravesada por la tecnología.

A cinco años de la Observación General Nº 25, las autoras resaltan la importancia de poder garantizar los derechos digitales de la niñez en un mundo de cambios acelerados.

El Día Internacional del Aprendizaje Digital, que se conmemora cada 19 de marzo, invita a reflexionar sobre la importancia de desarrollar las habilidades necesarias para participar en una sociedad atravesada por la tecnología.
Este año se cumplen cinco años de la Observación General Nº 25 del Comité de los Derechos del Niño, documento que reafirma que sus derechos deben garantizarse también en los entornos digitales.

En un contexto marcado por transformaciones tecnológicas permanentes y aceleradas y múltiples desigualdades, nos permite revisar los avances alcanzados y las transformaciones que necesitamos impulsar para que la tecnología contribuya al desarrollo integral, la inclusión y las oportunidades de la niñez y adolescencia.
Según el informe Kids Online Argentina 2025 desarrollado por Unicef y Unesco, casi todos los chicos de 9 a 17 años tienen acceso a internet en el hogar (96%) y se conectan principalmente desde el celular, dispositivo que posee el 95% accede en promedio a los 9.6 años. Más de la mitad utiliza IA para realizar tareas escolares y reconocen haber adquirido nuevos conocimientos en línea.

Sin embargo, estas oportunidades conviven con riesgos: uno de cada dos adolescentes percibe un uso problemático con impacto en su vida cotidiana y 60% aún considera que el primer resultado de los buscadores es el mejor. Esta evidencia muestra la urgencia de fortalecer el aprendizaje digital y el acompañamiento adulto desde edades tempranas para garantizar un uso seguro y crítico de la tecnología.
Las habilidades digitales se consolidan hoy como aprendizajes fundamentales para desenvolverse en la vida cotidiana. Se trata de desarrollar capacidades para buscar y evaluar información, crear soluciones con tecnología, comunicarse, colaborar y reconocer potenciales riesgos.
Esto incluye interactuar de manera crítica con la inteligencia artificial, comprender cómo funcionan los algoritmos y sus sesgos, proteger la privacidad y gestionar el bienestar digital para que no solo sean usuarios informados, sino también ciudadanos responsables y cocreadores de tecnologías que transforman su presente y su futuro.

Unicef, Unesco, ITU y GPE proponen seis pilares para orientar la transformación digital educativa: coordinación y liderazgo; conectividad e infraestructura distribuida de manera equitativa; financiamiento sostenible; capacidades y cultura digital; contenidos y soluciones de calidad; y datos y evidencia para la toma de decisiones.
Esto es clave para evitar que la tecnología profundice desigualdades y, en cambio, potencie las oportunidades de aprendizaje y fortalezca el rol de las escuelas en la construcción de ciudadanía digital.
Avanzar hacia un entorno digital que los contemple verdaderamente implica integrar sus derechos, seguridad y bienestar desde la concepción de las tecnologías: garantizar seguridad y privacidad desde el diseño, priorizar el interés superior del niño, adecuar las experiencias a cada etapa del desarrollo, evitar sesgos y promover transparencia y autonomía para que las plataformas empoderen y no manipulen.

Un entorno construido sobre estos principios permite que las chicas y los chicos accedan a recursos educativos, participen en comunidades de aprendizaje y desarrollen habilidades esenciales.
Para que ese entorno digital centrado en la infancia sea una realidad es necesario cerrar brechas en el acceso a computadoras, en la conectividad en escuelas y en los aprendizajes que habilitan un uso pleno y seguro de la tecnología.
Esto requiere un compromiso multisectorial para que cada niña, niño y adolescente cuente con las herramientas necesarias para desarrollarse, participar y prosperar en el mundo en igualdad y con pleno ejercicio de sus derechos.
Cora Steinberg es especialista de Educación y Ornella Lotito oficial de Educación de Unicef Argentina.