Suiza abre sus puertas con una invitación a la conversación global, en un mundo cada vez más polarizado. Esta semana inicia una nueva era en Davos, con un orden sacudido por Donald Trump.

El mandatario argentino buscará consolidarse ante la élite financiera global mostrándose como un aliado primordial de su par de los Estados Unidos, en un mundo cada vez más polarizado que amenaza el “Espíritu de diálogo”, lema del 56° Foro Económico Mundial.

Suiza abre sus puertas con una invitación a la conversación global, en un mundo cada vez más polarizado. Esta semana inicia una nueva era en Davos, con un orden sacudido por Donald Trump.

El Foro Económico Mundial reúne desde este lunes a más de 3.000 delegados de más de 130 países para discutir un orden internacional que pretende sostenerse basado en reglas del derecho internacional, en un contexto que cruje por todos lados.
El lema oficial de esta 56ª edición es elocuente: “Un espíritu de diálogo”. Sin embargo, el invitado estrella juega en otro registro, con su agenda MAGA tensionando el consenso y dando recurrentes golpes en el tablero internacional desde que comenzó el año.

En ese contexto, Javier Milei buscará mostrar a la Argentina como un caso de éxito de las políticas libertarias y como aliado primordial del norteamericano en la región. La apuesta será destacar la gestión local, pero sabiendo que los reflectores estarán puestos sobre Washington.
Milei desembarca en Suiza tras un fin de semana agitado, que incluyó su paso por el Festival de Doma y Folklore de Jesús María —con el Chaqueño Palavecino— y su presencia en Asunción en el acto formal por la firma del acuerdo comercial entre el Mercosur y la Unión Europea.
Viajará con una comitiva que ya es característica: su hermana y secretaria general de la Presidencia, Karina Milei; el ministro de Economía, Luis Caputo; y el canciller Pablo Quirno. Sin programa oficial, se especula también con una eventual presencia del ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger.
Se estima que partan de Buenos Aires en las últimas horas de este domingo y que arriben a Zurich el lunes por la mañana. La estadía se extenderá hasta el miércoles, día en que dará su habitual discurso en el salón principal del centro de conferencias.

Será la tercera vez que el libertario asista a Davos. Según trascendió, el objetivo en esta edición será profundizar la visibilidad internacional, que busca posicionarse como líder de las ideas de la libertad a nivel global y vender Argentina como oportunidad de inversión.
Durante la estadía, de acuerdo a lo que se informó, tendrá entrevistas con medios internacionales, un encuentro con CEOs de bancos mundiales y un saludo formal con el presidente de Suiza, Guy Parmelin. A la par, el gobierno espera que Milei mantenga reuniones con potenciales inversores extranjeros para “convencerlos” de apostar por el país, algo que ya intentó en ediciones previas.
El plato fuerte, otra vez, será el discurso en el salón principal del centro de conferencias, aunque está previsto que el mismo día también exponga Trump, por lo que los horarios podrían readecuarse. La apuesta de Milei es ser convocante desde el escenario con el formato de “clase magistral” de anarcocapitalismo, como ocurrió el año pasado.

Según lo que circula, el discurso tendría entre sus líneas la defensa de la familia, del libre mercado y del capitalismo, rechazo al socialismo y a la “ideología woke” que obsesiona al Presidente. Se presume también que hará foco en el diseño de políticas públicas desde un punto de vista moral y no utilitarista, en términos de filosofía política clásica.
El antecedente inmediato no escapa de polémicas. En el foro de 2025, Milei hizo una defensa férrea del liberalismo e instó a retomar el “modelo de la libertad” para evitar una “catástrofe” económica y social. Pero esa intervención derivó en polémica por pasajes donde se corrió de la economía hacia debates sociales y de género, con colectivos de diversidad sexual expresando ofensa por vincular la diversidad sexual con la pedofilia.
Como se dijo, el escenario que enmarca la cumbre en Suiza estará inevitablemente condimentado por las últimas acciones del presidente norteamericano: el uso de aranceles comerciales como castigo, intervención militar en Venezuela, la amenaza de apoderarse de Groenlandia por la fuerza y a una masiva retirada de Estados Unidos de agencias de la ONU.
En ese marco, Davos se vuelve también una vidriera de alineamientos. En las últimas horas, Trump volvió a ser protagonista con sus invitaciones personales para integrar el Board of Peace (Junta de la Paz), una organización global con fines similares a los de la ONU, con prioridad declarada en la Franja de Gaza. Milei fue uno de los destinatarios y anunció que aceptará la invitación para que Argentina participe como Miembro Fundador.

Esa afinidad explica, en parte, la expectativa de un cruce entre ambos presidentes. Pero hay algo más que una foto en juego. Se especula además con la posibilidad de que el foro sea el escenario para ratificar el acuerdo bilateral entre Argentina y Estados Unidos.
Según indicó la Casa Blanca, Trump llegará con una amplia comitiva —secretario de Comercio, Howard Lutnick; secretario de Energía, Chris Wright; y el representante comercial Jameson Greer.
La última vez que Milei se vio con Trump fue el 14 de octubre durante la visita a la Casa Blanca donde avanzó en un swap de monedas por US$ 20.000 millones, condicionado al triunfo de La Libertad Avanza en las elecciones legislativas.