Luego fue el turno de Amalia Granata que disparó con munición gruesa: acusó a Rondina de ser “un misógino”, que ha estado “obsesionado conmigo” y de haberle faltado el respeto “en numerosas oportunidades” en su cuenta de Twitter (hoy X). Incluso, dijo que el ahora fiscal de Estado había sugerido que que la legisladora mediática hubiera protagonizado un “caso de pedofilia”. Le reprochó muy especialmente a otras mujeres diputadas no acompañarla en su posición y dejó una expresión irónica poco frecuente en el recinto: “¿compañerxs de verdad van a votar por un misógino? (…) Dale, chicas, esperaba más de esta cámara”, afirmó.