Antes de llegar a ese punto, Milei efectuó un prolijo inventario de males y malditos, en el que no se privó de hacer referencia (y tomó como muestras emblemáticas) a casos concretos: la corrupción en la contratación de seguros, la detección de una banda de explotadores sexuales asociada a la cuestión de la intermediación en la ayuda social, la prisión a dos ciudadanos jujeños por dos tuits que afectaron al ex gobernador Gerardo Morales. Hubo otros nombres propios, que parecen dejar a sus portadores afuera del manto benéfico del perdón (“jinetes del fracaso”): Sergio Massa, Pablo Moyano, Juan Grabois, Máximo Kirchner. También Cristina Fernández y, cuando habló del descalabro educativo, Baradel.