La devaluación del 22% del lunes último, decidida por el Gobierno nacional en acuerdo con el FMI, sacudió una economía que ya venía maltrecha, con dólar paralelo e inflación en alza, y el efecto dominó fue inmediato en la mayoría de las actividades del comercio, la producción y los servicios, que oscilan entre la fuerte remarcación y el incipiente desabastecimiento.


































