La 51ª edición de los Premios César, el equivalente francés a los Oscar, vivió una de sus noches más memorables con la entrega del César de Honor a Jim Carrey. El actor, ícono de la comedia física y el drama psicológico en Hollywood, aterrizó en la capital francesa para ser homenajeado por su trayectoria, dejando una huella de carisma, humor y una revelación genealógica que pocos esperaban.



































