La salud de los ojos no depende solamente de la visión. En su superficie también existe una comunidad de microorganismos que cumple funciones de protección y que puede verse alterada por distintos factores, desde el uso de lentes de contacto hasta las condiciones ambientales.
Qué hacer para cuidar la microbiota ocular: los consejos de una oftalmóloga
La especialista Georgina Sañudo explicó qué función cumplen los microorganismos que habitan en la superficie de los ojos, cómo pueden alterarse y qué relación tienen con el descanso, la alimentación, las pantallas y otros hábitos cotidianos.

La oftalmóloga cirujana Georgina Sañudo explicó en Primera Mañana cómo funciona esta microbiota y qué relación puede tener con el bienestar general. También destacó la importancia de prestar atención a los hábitos cotidianos, especialmente al descanso, la alimentación y el tiempo frente a las pantallas.
Qué es la microbiota ocular
La microbiota está formada por microorganismos que conviven en distintas partes del organismo. En los ojos se encuentran principalmente en la superficie ocular y los párpados, donde participan de una barrera natural de protección.
La especialista señaló que virus y bacterias pueden convivir en equilibrio y contribuir a la defensa del organismo. El problema aparece cuando esa relación se modifica y se produce una alteración conocida como disbiosis.
La alimentación, el descanso y determinados hábitos cotidianos pueden influir en el funcionamiento general del organismo y, de manera indirecta, también en la salud ocular.
La conexión entre el intestino y los ojos
La relación entre la microbiota intestinal y la salud ocular es uno de los aspectos que despierta interés. No se trata de que los microorganismos pasen directamente de un órgano al otro, sino de las respuestas que genera el organismo frente a determinadas alteraciones. “Pueden viajar a través de nuestra sangre y de esa manera afectar nuestros ojos de forma indirecta”, explicó la oftalmóloga.
Por eso, mantener una alimentación variada y hábitos saludables forma parte de un cuidado integral. Entre los alimentos que mencionó se encuentran frutas, verduras, frutos secos y pescado, por su aporte de distintos nutrientes y omega 3.
Pantallas, lentes de contacto y ambiente
El uso cotidiano de dispositivos electrónicos también puede influir en el bienestar ocular. Permanecer muchas horas frente a una pantalla puede reducir la frecuencia del parpadeo y favorecer molestias, especialmente cuando se combina con ambientes cerrados, calefacción o aire acondicionado.
“Lo que no nos damos cuenta es que a veces hacemos un mal uso porque estamos muchas horas, no parpadeamos, estamos con luces artificiales, en ambientes artificiales y todo eso va afectando también a nuestros ojos”, advirtió Sañudo.
La especialista recomendó incorporar pausas y cambiar periódicamente el foco de la mirada. También sugirió, cuando sea posible, mirar hacia el exterior durante algunos momentos para descansar la vista.

Los lentes de contacto son otro elemento a considerar, ya que “modifican la microbiota de nuestros ojos”, explicó Sañudo, quien remarcó que se trata de un elemento externo que también puede ser colonizado por microorganismos.
El ojo también puede revelar otras enfermedades
La consulta oftalmológica no se limita a corregir problemas de visión. Durante determinados controles, los profesionales pueden observar estructuras vasculares y nerviosas que permiten detectar signos asociados a otras enfermedades.
“Es el único órgano en donde se pueden ver en vivo”, señaló Sañudo al referirse a la posibilidad de observar los vasos sanguíneos directamente durante determinados estudios.
La especialista explicó que algunas enfermedades sistémicas, como la diabetes, la hipertensión y determinadas alteraciones tiroideas, pueden manifestarse también a través de los ojos.

Por eso, síntomas como visión borrosa, ardor o sequedad no siempre deben atribuirse exclusivamente a la necesidad de utilizar anteojos. “Muchas veces el oftalmólogo es el primer médico que encuentra estos signos y advierte de que está sucediendo este algo más”, sostuvo.
Tres hábitos para cuidar la salud ocular
Para mantener una rutina de cuidado, Sañudo destacó tres aspectos centrales:
- Alimentación variada: incorporar frutas, verduras, frutos secos y pescado dentro de una dieta equilibrada.
- Descanso de las pantallas: realizar pausas periódicas y, según recomendó, aplicar la regla de hacer un pequeño descanso cada 20 minutos.
- Buen descanso: intentar dormir unas ocho horas y prestar atención no solo a la cantidad, sino también a la calidad del sueño.
También aconsejó controlar las condiciones ambientales. Regular el uso de calefacción y aire acondicionado y, cuando sea necesario, humidificar los ambientes puede ayudar a reducir las molestias asociadas al aire seco.
Cuándo consultar al oftalmólogo
La prevención también ocupa un lugar importante. La especialista recomendó no esperar a que aparezcan molestias para realizar un control, ya que algunas enfermedades oculares pueden avanzar sin síntomas evidentes.
“No esperar a tener síntomas para hacer la consulta. Porque hay muchas enfermedades en los ojos que no se manifiestan, que son silenciosas”, remarcó.
En cuanto a la frecuencia de los controles, explicó que “el adulto sano sin ninguna enfermedad diagnosticada es una vez por año”, aunque aclaró que los intervalos pueden variar de acuerdo con los antecedentes y las condiciones particulares de cada persona.











