La transición hacia la menopausia no ocurre de un día para otro y puede manifestarse de distintas maneras. Cambios hormonales, alteraciones del sueño, irritabilidad, cansancio y modificaciones en la composición corporal son algunas de las señales que pueden aparecer durante esta etapa.
Perimenopausia: qué es, a qué edad comienza y cuáles son sus síntomas
La nutricionista integrativa y hormonal Georgina Pacheco explicó cómo reconocer las primeras señales, por qué pueden producirse cambios en el cuerpo y qué papel cumple la alimentación durante esta transición.

Perimenopausia vs menopausia
La perimenopausia es el período de transición previo a la menopausia, en el que comienzan a aparecer diferentes modificaciones relacionadas con los cambios hormonales. Así lo explicó Georgina Pacheco, nutricionista integrativa y hormonal, durante una entrevista en Primera Mañana.

“La perimenopausia es la etapa previa a la menopausia, en donde la mujer empieza a notar cambios, síntomas, ya sea cambios corporales en la redistribución del tejido adiposo, en síntomas como sofoco, debilidad, sueño, cansancio, irritabilidad”, señaló.
La especialista explicó que, en general, esta etapa comienza a manifestarse alrededor de los 40 años, aunque no todas las mujeres atraviesan el proceso de la misma manera. La menopausia, en cambio, se establece cuando transcurren 12 meses consecutivos sin menstruación.
El período que comprende la transición entre ambas etapas se denomina climaterio. En ese recorrido pueden aparecer señales que no necesariamente se reflejan de inmediato en los estudios médicos.
Síntomas
Entre las manifestaciones más frecuentes se encuentran los sofocos, el cansancio, las dificultades para descansar, la irritabilidad y los cambios en la composición corporal. También puede producirse una redistribución del tejido adiposo, con mayor acumulación de grasa en la zona abdominal.
Pacheco remarcó que no existe una experiencia única para todas las mujeres. “No se da para todas iguales. Algunas no tiene ningún síntoma de nada, que no lo padece. Así que todas lo viven diferente”, sostuvo.
Por ese motivo, la especialista destacó que se trata de un proceso progresivo y no de una transformación repentina. “No es de un momento para el otro, es una transición que vamos ya pasando despacito”, explicó durante la entrevista.
Además, aclaró que en algunas personas las primeras señales pueden aparecer antes de que los análisis bioquímicos permitan identificar claramente el proceso. Cambios en la forma de descansar, el estado de ánimo o la percepción del propio cuerpo pueden funcionar como indicios que llevan a buscar asesoramiento profesional.
El rol de la alimentación
Durante esta etapa, la nutrición puede convertirse en una herramienta para acompañar las modificaciones que atraviesa el organismo. Según Pacheco, muchas consultas están vinculadas con el aumento de peso, la acumulación de grasa abdominal, la fatiga y el insomnio. “La alimentación puede ayudar porque también hay muchos cambios corporales en la redistribución del tejido adiposo”, afirmó.

La profesional explicó que el descenso de estrógenos se combina con otros cambios hormonales y con una disminución progresiva del metabolismo basal asociada al paso del tiempo. Por eso, los hábitos que anteriormente permitían mantener determinado peso o composición corporal pueden dejar de producir el mismo resultado.
En ese contexto, Pacheco señaló que no existe una dieta única para quienes atraviesan la perimenopausia o la menopausia. “No se hace un enfoque dieta, un enfoque restrictivo, ni tampoco hay una dieta puntual para perimenopausia. Sí, hay algo adaptado, integrado y según el objetivo de cada mujer”, explicó.
El abordaje, entonces, debe contemplar la situación particular de cada persona, sus hábitos, actividad física, síntomas y objetivos.
La proteína, un nutriente clave
Dentro de la alimentación, la especialista destacó especialmente el consumo de proteínas, debido a su relación con el mantenimiento y desarrollo de la masa muscular. “El nutriente estrella es la proteína”, sostuvo Pacheco, quien explicó que durante esta etapa resulta importante preservar el músculo y favorecer una composición corporal saludable.

La proteína también contribuye a generar mayor saciedad, un aspecto relevante frente a los episodios de ansiedad o estrés que pueden presentarse durante este período. Sin embargo, la nutricionista aclaró que esto no significa adoptar una alimentación basada exclusivamente en este nutriente.
Una alimentación equilibrada también debe incluir frutas, verduras, legumbres, carbohidratos de calidad, fibra, vitaminas y minerales.
Como orientación general, Pacheco mencionó el consumo de huevos y diferentes fuentes de carne, como vaca, pollo, cerdo o pescado, aunque remarcó que la alimentación debe adaptarse a las necesidades individuales.
Un proceso que requiere acompañamiento
Frente a los cambios que pueden aparecer, la especialista recomendó evitar las soluciones rápidas y buscar asesoramiento profesional. La alimentación, la actividad física y los controles correspondientes forman parte de un abordaje integral.

“Hay que asesorarse y, bueno, no hay que buscar soluciones mágicas y tampoco todo lo que está hoy en día en el mercado”, concluyó Pacheco.
De esta manera, conocer las características de la perimenopausia y entender que se trata de una transición que puede vivirse de distintas formas permite identificar cambios, consultar a profesionales y encontrar estrategias adecuadas para atravesar esta etapa.











