Las emociones intensas, como una alegría extrema, una tristeza profunda o una situación de mucho estrés, pueden tener un impacto directo sobre el sistema cardiovascular. Aunque muchas veces se habla del “corazón roto” como una expresión emocional, existe una condición médica real conocida como síndrome de Takotsubo, que puede provocar síntomas similares a los de un infarto.
El síndrome del corazón roto existe: un cardiólogo explicó qué ocurre tras una emoción extrema
El especialista Francisco Haeffeli detalló cómo la liberación de ciertas sustancias en el organismo puede alterar temporalmente la función cardíaca y cuáles son los síntomas que requieren atención médica.

En este marco, el médico cardiólogo Francisco Haeffeli explicó en Primera Mañana cómo las emociones pueden desencadenar cambios en el organismo y afectar el funcionamiento del corazón.

“Para empezar a hablar de emociones, hay que entender qué es lo que eso genera en el sistema cardiovascular. Básicamente una parte del sistema nervioso, que es el sistema nervioso simpático, actúa a través de la producción de dos sustancias que son la adrenalina y la noradrenalina”, señaló.
Según explicó el especialista, estas sustancias generan una respuesta natural del cuerpo: “Eso hace que el corazón se contraiga más fuerte, más rápido y que aumente también la presión arterial”. En personas sanas, cuando se liberan en cantidades controladas, no representan un problema. Sin embargo, ante situaciones extremas, la reacción puede ser diferente.
“Cuando hay una liberación desmedida y masiva frente a estímulos muy importantes, puede generar esto que se conoce como el síndrome del corazón roto”, indicó Haeffeli.
Qué es el síndrome de Takotsubo
El síndrome de Takotsubo es una alteración temporal del músculo cardíaco que aparece luego de una emoción o situación de gran impacto. En estos casos, el corazón disminuye momentáneamente su capacidad de funcionamiento, aunque no necesariamente exista una obstrucción de las arterias como ocurre en un infarto tradicional.
El especialista contó que los desencadenantes pueden ser muy variados y no siempre están relacionados con situaciones negativas. “Tenemos un caso de una paciente que el desencadenante fue ver una película de terror en un cine. Hay pacientes que les ha pasado durante una cirugía o que los han querido asaltar y han tenido esto”, relató.
Ante estos episodios, el corazón entra en una especie de mecanismo de defensa. “Se pone en modo de hibernación y transitoriamente su función empeora”, explicó Haeffeli.

Los síntomas pueden confundirse con los de un ataque cardíaco. “Son iguales a lo que puede ser un infarto, incluso algunos estudios como el electro pueden mostrar alteraciones”, afirmó. Por eso, remarcó la importancia de la consulta médica ante señales de alerta.
Dolor de pecho, falta de aire y otros síntomas
El cardiólogo explicó que uno de los principales síntomas es el dolor en el pecho, especialmente cuando tiene características similares a las de un problema coronario.
“El dolor de pecho suele ser un dolor opresivo que puede durar de 5 a 20 o 30 minutos, un dolor que se puede irradiar hacia la base del cuello, mandíbula, ambos brazos o espalda”, detalló.

También mencionó otros signos que deben motivar una consulta inmediata, como la falta de aire o las alteraciones en los latidos. “Sentir palpitaciones fuertes, sentir que el corazón va irregular también son síntomas que deben alertar”, sostuvo.
Además, destacó que muchas veces estos síntomas pueden confundirse con cuadros de ansiedad, por lo que la evaluación profesional resulta fundamental. “Lo mejor es que esa distinción la haga un médico, porque es quien está capacitado para decir si es algo realmente que hay que darle importancia o no”, explicó.
El estrés y el impacto en la salud cardiovascular
Las emociones vinculadas al deporte también fueron estudiadas por sus posibles efectos sobre el corazón. Durante los mundiales de fútbol, especialmente en partidos decisivos, aumentaron las consultas cardiovasculares en algunos países.
“Se habló mucho a nivel de este mundial porque como argentinos tuvimos partidos totalmente estresantes, con resultados adversos hasta el último minuto”, comentó Haeffeli.
El especialista aclaró que una persona sana generalmente puede atravesar estas emociones sin consecuencias graves, pero advirtió que el riesgo aumenta en quienes tienen factores cardiovasculares.

“Paciente sano, lo más probable es que no pase nada, porque si no no podríamos ver fútbol, no podríamos hacer nada en la vida”, explicó. Sin embargo, señaló que la situación cambia en personas con antecedentes. “En pacientes predispuestos, es decir, que tienen enfermedad cardiovascular previa o que han tenido arritmias, todo esto puede desencadenar un infarto o alguna internación”, afirmó.
Haeffeli recordó estudios realizados en torneos internacionales. “En Francia 98, cuando Inglaterra queda eliminado con Argentina, durante ese día y los posteriores hubo un 25% más de internaciones por infarto”, señaló. También mencionó que durante el Mundial de Alemania 2006 se observaron aumentos importantes en las consultas de emergencia cardiovascular durante los partidos de la selección local.
La importancia de controlar los factores de riesgo
Además de los episodios de estrés puntual, el especialista explicó que el estrés sostenido en el tiempo también puede afectar al organismo mediante otra hormona: el cortisol.
“El estrés crónico va medido por otro que se llama cortisol. Como todo lo que existe en el cuerpo, tiene efectos beneficiosos, pero cuando aumenta sus valores normales empieza a verse lo malo”, explicó.

Según Haeffeli, niveles elevados de cortisol pueden favorecer problemas como el aumento de la presión arterial, la formación de placas en las arterias, la elevación de la glucemia y la resistencia a la insulina.
Por eso, remarcó la importancia de conocer el estado de salud antes de que aparezcan enfermedades visibles. “Los factores de riesgo son estas cosas que están presentes de forma silenciosa mucho tiempo antes de generar enfermedad visible”, indicó.
Entre las principales medidas preventivas mencionó los controles médicos periódicos, conocer los valores de presión arterial, colesterol y glucemia, además de mantener hábitos saludables.
Actividad física y controles
Para reducir los riesgos cardiovasculares, Haeffeli destacó el rol de la actividad física y recordó las recomendaciones internacionales.
“La Organización Mundial de la Salud habla de entre 150 a 300 minutos semanales de actividad moderada”, explicó. Dentro de esas actividades incluyó caminar, andar en bicicleta u otros ejercicios que permitan mantener una conversación mientras se realizan.
El cardiólogo aclaró que no se trata de esfuerzos extremos, sino de incorporar hábitos sostenibles. “Lo más importante es que sea de forma global, porque también hay que darle al cuerpo ese tiempo para generar adaptaciones y que la actividad física se disfrute”, afirmó.
También recomendó comenzar controles médicos periódicos especialmente a partir de determinada etapa de la vida. “La prevalencia de la enfermedad coronaria arranca a partir de los 35 años. Sería como un corte para decir: por lo menos una vez por año me veo con algún profesional”, explicó.
Finalmente, dejó un mensaje tras el Mundial y el impacto que generaron sus partidos: “Tenemos que estar pendientes de nuestra salud, de cuál fue nuestro último valor de presión arterial, cuál es nuestro valor de colesterol, cuál es nuestro valor de azúcar en sangre”. “Mantener una vida saludable, actividad física y todo eso va a hacer que nuestras emociones fuertes se soporten mucho mejor”, cerró.












