"El resultado abultado no tiene nada que ver con el desarrollo del partido", dijo Gustavo Munúa. Puede ser cierto, pero no creo que sea lo más relevante. El 5 a 1 duele y sirve para las estadísticas. Unión no tenía chances ante un River al que le sobraba jerarquía y con el nivel de excepción que mostraron algunos jugadores, especialmente Julián Álvarez y Enzo Fernández. Nada que ver con lo que pasó hace algunos meses, cuando Unión le ganó en el comienzo de la Copa de la Liga. Posiblemente, Gallardo haya tomado nota de ello. Pero hubo un baño de realismo que se hizo muy evidente esta vez. Unión necesitaba hacer un partido casi perfecto, correr más que River y mostrar un altísimo nivel de concentración para salir airoso. Esto fue lo que mostró en aquella tarde-noche de febrero pasado, pero que no pudo repetir en esta ocasión. Las áreas resultaron clave para construir el resultado. En el desarrollo del partido, Munúa tiene razón: la diferencia entre River y Unión no pareció ser de cuatro goles. Pero en las áreas, sí.































