Un informe del Centro de Estudios Sembrar relevó los reservorios hídricos - áreas no urbanizables que se utiliza para captar y almacenar agua pluvial- de la ciudad de Santa Fe, y advirtió que en ellos hay en la actualidad al menos 1.000 familias que edificaron sus casas -la mayoría de ellas muy precarias- y están viviendo.
Con "El Niño" cerca, un informe pone el foco en las familias que viven dentro de los reservorios
La estimación abarca a más de 1.000 grupos familiares -en promedio- que habitan áreas inundables y no urbanizables del cordón oeste, el noreste, Alto Verde y Colastiné. Quedarán expuestas al avance del agua.

El dato cobra relevancia ante los pronósticos que indican que llegaría con intensidad a Santa Fe y la región el fenómeno de El Niño. Esto implicaría que en los próximos meses habrá lluvias copiosas (sobre todo en el sur de Brasil y Paraguay), que harían crecer los ríos Paraná y Salado, como viene informando a diario El Litoral.

El Centro de Estudios Sembrar está ligado a la actividad legislativa del diputado provincial y ex intendente de Santa Fe, José Corral. Y en el informe, titulado “Avances y retrocesos en asentamientos de riesgo hídrico”, se relevó la situación actual de los reservorios del oeste, del noreste y de áreas fuera de los anillos de defensa.
El contexto
El estudio se enfoca en “una política estructural esencial para garantizar la seguridad de las personas y sus bienes: la reubicación de familias que viven en zonas que inevitablemente se van a anegar ante eventos hídricos extraordinarios, ya sean viviendas ubicadas en valles de inundación de los ríos o en zona de reservorios pluviales”, pone en contexto.
“Habitualmente se han instalado familias en zonas costeras o aledañas a los ríos. En el caso del río Paraná esta situación se produce en Alto Verde y Colastiné por fuera de los anillos de defensas; en el entorno del barrio El Pozo; en tierras aledañas a la Ruta 168 y en la Vuelta del Paraguayo, que es la zona de mayor vulnerabilidad hídrica”, agrega.

Se suman situaciones que se han dado en el noreste, en la zona conocida como Playa Norte. “Por el lado del río Salado, el número de asentamientos suele ser muy inferior; pero se da fundamentalmente en tierras aledañas al Ex Frigorífico Municipal y unas pocas situaciones puntuales por fuera de los terraplenes de defensa al oeste”, señala.
Algunos datos: el oeste
En el borde oeste, a la altura de barrio Atilio Rosso, en 2012 el municipio aportó los recursos para realizar los movimientos de suelo, extrayendo tierras del reservorio y ejecutando el alteo de sectores aledaños. “Se consolidó un ‘borde urbano’ a una altura segura, que funcionó como delimitación del reservorio: unas 80 familias fueron relocalizadas”.
Pero “a partir del 2020 los reservorios fueron usurpados con nuevos asentamientos. En la actualidad, más de 60 familias se encuentran viviendo en el reservorio, y en condiciones muy precarias”, asevera el relevamiento.

Por otra parte, en Barranquitas Sur también se puso en marcha, en 2016, un proceso de relocalización de unas 50 familias, junto con el trabajo del Movimiento Los Sin Techo (MLST). “En 2019 se culminó el proceso con el reservorio sin presencia de construcciones. Hoy se pueden observar unas 60 familias asentadas en el reservorio”, advierte.
En Pro Mejoras Barranquitas, el proceso fue similar: en 2019 se altearon los terrenos, se construyeron viviendas y se hizo una calle-costanera de cierre de la trama urbana sobre el reservorio. Pero a partir del 2020, “comenzó un proceso de asentamientos irregulares. En la actualidad más de 50 familias se encuentran viviendo allí”.

Por otro lado, en la zona cercana al Ex Frigorífico Municipal también se han generado asentamientos irregulares. “Todo este sector se encuentra por fuera del anillo de defensas del oeste, en el valle de inundación del Salado y, por lo tanto, puede verse afectado por las crecidas de este río”.
Con recursos del Plan Nacional de Hábitat, desde el 2017 se comenzó con la construcción de viviendas en tierras municipales ubicadas al oeste de la Vecinal Loyola (barrio Jesuitas). Hubo fondos nacionales y provinciales para financiar las obras de infraestructura del barrio.

Se construyeron 140 viviendas que sirvieron para localizar a familias asentadas en el entorno de Ex Frigorífico, pero también a otras familias de barrio Loyola. También trabajó el MLST. Hacia 2019 habían sido trasladadas todas las familias que se encontraban en situación de riesgo.
“Pero a partir de 2020 se inició un nuevo proceso de asentamientos, y en la actualidad se estima que unas 40 familias se encuentran viviendo en forma irregular”, asegura el estudio.
Noreste y río Paraná
En el área noreste, conocida como Bajo Judiciales, y en la zona de Playa Norte -valle de inundación no defendido del río Paraná- se construyeron unas 60 viviendas en 2016. “Hacia 2019 sólo había quedado una construcción precaria sin relocalizar. En la actualidad hay unos 15 asentamientos dentro de la zona de riesgo”, añade.
Finalmente, se relevaron las áreas por fuera de las defensas del Paraná en Alto Verde, donde se contabilizaron más de 30 familias viviendo en situación de riesgo hídrico. Y en Colastiné, se detectaron unas 25 construcciones irregulares, “pero en toda la extensión de ese barrio el número es muy superior”, advierte luego.
Memoria histórica
El coordinador del centro de estudios, Carlos Pereira, habló con la prensa sobre los datos relevados: “Nuestra memoria histórica está muy vinculada a lo que pasó en (las inundaciones de) 2003 y 2007. La ciudad cambió: hay mucha obra hídrica ejecutada. Con El Niño que se asoma, no se van a repetir aquellos escenarios”, dijo.

Luego agregó que si bien habrá problemas con lluvias intensas y ríos altos, “las mayores dificultades van a estar concentradas con estas familias ubicadas en esos asentamientos irregulares. Con mayores precipitaciones los reservorios van a tener agua, y esos grupos familiares deberán ser evacuados”.
El coordinador consideró que durante la pandemia por el Covid-19, se dio de forma gradual un proceso de usurpación y de instalación de asentamientos irregulares muy grandes. “Hablamos de al menos mil familias en la actualidad viviendo en situación de riesgo hídrico”.

“El informe muestra que así como se ha avanzado en gran parte con las obras hídricas, las afectaciones van a estar concentradas en estos asentamientos. Ante esto, el Estado debe prever una política de obra pública orientada a atender las eventuales evacuaciones, que pueden generar situaciones sociales críticas”, expresó Pereira.
El ex concejal valoró como una buena noticia la decisión de la gestión municipal a cargo de Juan Pablo Poletti de licitar el alteo de tierras en Barranquitas Sur, que permitirá sacar del reservorio a unas 50 familias.
El tiempo apremia
-¿Qué se puede hacer con estas mil familias que viven en zonas inundables, dado el poco tiempo que queda (ante la llegada de El Niño)? ¿Qué sugiere?, consultó una cronista a Pereira.
-Con tan poco tiempo (ante la inminencia de El Niño), lamentablemente no se llegará a hacer nada: hablamos de inversiones muy grandes, que implican disponer de trabajos en suelo para altear el terreno, más la infraestructura urbana. No hay tiempo ni recursos en lo inmediato.
Dicho esto, aquí estará el desafío más grande que va a quedar el día en que las aguas, el año que viene, empiecen a bajar. Qué vamos a hacer con todas esas familias, adónde serán reubicadas, etcétera -cerró Carlos Pereira.











