El acuerdo paritario entre la Federación Argentina de Transportadores por Automotor de Pasajeros (FATAP) y la Unión Tranviarios Automotor (UTA) inyectó un poco de tiempo -acaso algo de certidumbre, siempre en lo inmediato- a la crisis del transporte público de pasajeros por colectivos, que continúa.
Colectivos en Santa Fe: tras el acuerdo paritario, precio del boleto y subsidios vuelven a la escena
La clave es cómo se financia el sistema: sin fondos nacionales, ese peso recae sobre los Estados locales, empresarios e incluso usuarios. “Hoy no sería la mejor solución” una suba tarifaria, dicen desde el municipio. Pero tampoco lo descartan.

Como informó El Litoral, empresarios y gremios acordaron una recomposición salarial del 10,5% retroactivo al 1° de septiembre para los choferes de corta y media distancia del interior del país. También, una asignación fija no remunerativa de $60.000 y el aumento en el rubro de viáticos.
Así, se disipó la posibilidad de que en el corto plazo haya paros y que Santa Fe capital se quede sin un servicio esencial para la movilidad urbana. Cabe recordar que en la negociación entre las partes, los choferes realizaron durante varios días retenciones parciales de la prestación de los servicios por “incumplimientos patronales”.

Pero hay una crisis neurálgica, que viene de arrastre y que se agravó con la eliminación del Fondo Compensador del Transporte por parte de la Nación, en febrero de 2023 -y ahora, con el congelamiento de los subsidios asignados a los atributos sociales-, como ya comentó este diario.
El problema toca la raíz: se trata del financiamiento del sistema, en medio de un incremento de los combustibles, la inflación, la ya mencionada recomposición salarial para los trabajadores del volante, la caída nominal de pasajeros (que aún ni siquiera recuperó los números de la pre pandemia) y las gratuidades.
Qué dice el municipio
“Hay un pedido de los empresarios para que analicemos la situación y busquemos soluciones. Ellos saben que un aumento de tarifa puede provocar una caída en la cantidad de pasajeros. Es una realidad que todos entendemos”, dijo en declaraciones a El Litoral el secretario de Gobierno, Control y Movilidad, Sebastián Mastropaolo.

Con la nueva paritaria de UTA, “las empresas vuelven a tener un problema económico -prosiguió-. Es entendible porque las variables salariales se definen en Buenos Aires y se aplican en el resto del país, donde tenemos otros números, otros subsidios y una falta de acompañamiento del Estado nacional”.
¿Qué hace el municipio para el sostenimiento del sistema? Mastropaolo dijo que además de contar con el acompañamiento del Gobierno provincial, también se destinan aportes municipales, además de la tarifa vigente (actualizada en mayo pasado) en la ciudad capital.

“Debe recordarse que los fondos nacionales no llegan. Sin embargo, la Nación sigue recaudando a través del impuesto a los combustibles y no devuelve esos recursos. Esto nos perjudica enormemente a nivel municipal y provincial. Estamos trabajando con las herramientas que tenemos para evitar que esta situación se agrave”, aseguró.
Todo esto configura, para el secretario, una “situación económica para la cual estamos buscando alternativas que garanticen el servicio. El tema es muy complejo. Cualquier medida implicaría mayores aportes de alguno de los sectores involucrados, o trasladar los costos a la tarifa, algo que en este momento no sería la mejor solución”.

No obstante, lo positivo para Mastropaolo es que, “durante estos casi dos años y medio de gestión municipal, a pesar de los numerosos conflictos y las dificultades que atravesamos, no tuvimos medidas graves en el transporte público de la ciudad”.
Varios escenarios
Desde el sector empresarial, el problema pasa por cómo se financia el transporte por colectivos y quién lo hace, ante la “retirada” del Gobierno nacional. “El sistema tiene una crisis de ingresos; la solución no está en el costo o en los operadores, sino en el financiamiento del sistema”, le dijo a El Litoral Víctor Zavagna, referente de Autobuses Santa Fe.

El representante trazó, siempre según su mirada, varios escenarios que descomprimirían la crisis del sector, al menos en lo inmediato, para garantizar que los coches estén circulando en las calles de la ciudad capital.
“En primer lugar, el municipio de Santa Fe podría gestionar fondos municipales como -por ejemplo- hizo Córdoba, que sumará $1.500 millones mensuales a los $6.000 que ya aporta por mes (al sistema de colectivos) para no modificar la tarifa en esa ciudad”, dio sus números.

Otros casos: “Rosario tiene una tarifa de $1.720, pero inyecta $5.000 millones mensuales; Paraná tiene una tarifa de $1.720, pero aporta $1.200 millones para sostener un servicio que cuenta con 80 coches y 30 mil pasajeros diarios. La Municipalidad local, a la fecha, aporta $150 millones mensuales”, comparó siempre según sus estadísticas.
Otra opción, según Zavagna, sería instar a la Provincia “a que abone el Boleto Educativo Gratuito (BEG) al 100%, como sucede en Rosario. Esto no pasa en Santa Fe ciudad: aquí se cubre el 68% del BEG: son unos $400 millones por mes que está perdiendo el sistema. El BEG debería ser homogéneo en toda la bota santafesina”, opinó.

Y una tercera opción sería tocar las franquicias, es decir, la gratuidad (como por ejemplo para Discapacidad: “Estos boletos a valor cero no los compensa nadie, por tanto afectan al valor de la tarifa plana. Quizás la solución a la crisis sea una combinación de todas estas opciones”, consideró luego.
“De nuestra parte (los empresarios), entendemos que el precio del boleto está llegando a un límite. Se deben preservar principalmente los boletos de tarifa plana, que hoy representan un 20% del total de pasajeros. Si no hay mayores recursos financieros, se deberá solicitar otra actualización de la tarifa”, cerró el referente.











