Entre los jóvenes de entre 18 y 29 años que trabajan en la ciudad de Santa Fe, los ingresos mensuales percibidos son bajos: apenas superan la Canasta Básica Total. Ganan más los varones que las mujeres. Aquellos que tienen un nivel educativo mayor (secundario/universitario completo) acceden a empleos mejor pagos.
El trabajo entre los jóvenes de Santa Fe, marcado por bajos ingresos, asimetrías de género y "pluriempleo"
El último informe de DEMOS dejó muchas aristas de análisis. En la población de 18 a 29 años, 4 de cada 10 jóvenes trabajan en la ciudad. Ganan más los varones que las mujeres. Un 8% hace un “laburito extra”. Tensiones en el mercado laboral.

Casi el 40% de los jóvenes está trabajando. Pero el 60% no trabaja. Entre quienes no trabajan, un 33,86% percibe como “muy necesario” obtener un empleo. Y entre quienes ya sí tienen un empleo, el 26,22% califica como “prioritario” mejorar sus ingresos. Seis de cada 10 jóvenes sienten una “apremiante necesidad” de “transformar” su realidad sociolaboral.
Además, dos de cada tres jóvenes dentro de esa franja etaria no realiza aportes previsionales. No es éste un elemento menor, ya que da una pauta del nivel de informalidad laboral: no tienen protección social adecuada (obra social, aportes jubilatorios, seguros de ART, entre otros) ni trabajo formal.

El “pluriempleo” parece volverse necesario en muchos casos para llegar a fin de mes. Se define como “actividad complementaria” o superposición de trabajos formales, informales u ocasionales. La tasa de pluriempleo en Santa Fe es de 8,3%. Y supera en un punto porcentual a la media nacional para esta población (7,3%).
Exhaustivo análisis
Todos estos datos fueron difundidos en el exhaustivo informe “Juventudes y trabajo precario. Radiografía de jóvenes trabajadores en la ciudad de Santa Fe”, elaborado por el Centro de Estudios DEMOS sobre la base estadística del Observatorio Social de la UNL -período 2022-2025-, entre otras fuentes documentales.
Las lecturas son múltiples, pero tras los datos expuestos en el estudio parece haber entre los jóvenes un concepto muy alejado de aquellos mandatos sociales de hace 50 años, que trazaban una trayectoria de logros y éxitos personales. Antes de los 25 años había que tener un buen empleo, un auto y estar casado.

Hoy, el concepto de “supervivencia de un día a la vez” parece imperar. Esto además, tamizado con el estudio -muchos jóvenes que estudian a la par trabajan, por necesidad en su mayoría- abre una pregunta acaso sociológica: ¿qué expectativas de vida a futuro tienen los jóvenes de la ciudad y de la Argentina? ¿Tienen expectativas?
Cruce de categorías
El estudio analiza y cruza categorías que intervienen de lleno en el empleo entre los jóvenes, como el nivel de escolaridad; la situación y actividad laboral; los ingresos percibidos de forma mensual y la cantidad de horas de trabajo por día y semana.

Con relación al nivel educativo, 4 de cada 10 jóvenes que trabajan en Santa Fe son a su vez estudiantes. Pero se ve “un declive en la proporción de estudiantes, que puede explicarse por la finalización de estudios: cambia su condición a ‘no estudiante’ al año siguiente”, sostiene el informe.
Luego desliza una explicación alternativa: quizás ese estudiante se haya visto forzado a dejar sus estudios para trabajar: “Ninguna de estas opciones constituye un dato alentador si atendemos al aumento del 22% de la categoría de ‘No estudiante’: 4,5% en 2022, a 56% en 2025”, advierte luego.
Esto, en paralelo, lleva a pensar en una mayor “cronicidad” de tiempos de estudio/egreso.
Ha aumentado la cantidad de jóvenes que deciden dejar sus estudios y/o trabajar, por motivos externos o por simplemente elección personal: “En nuestra lectura, cabe la posibilidad de que se trate de una decisión vinculada a la necesidad de generar ingresos”, agrega.

Hay otro elemento: el nivel educativo condiciona la inserción y posición laboral de los jóvenes en la ciudad: “No haber completado los estudios (principalmente secundario) representa una barrera en el acceso al mercado laboral”, subraya. A mayor nivel educativo, mayor inserción y mejor posición salarial.
“Laburito” extra
La estructura del empleo joven continúa estando principalmente en el sector privado asalariado: más de un tercio de la población ocupada (35,73%). Pero “esta aparente inserción convive con márgenes significativos de vulnerabilidad”, aduce el estudio de DEMOS.
¿Por qué? Porque según los datos relevados, la segunda categoría con más volumen es el trabajo en changas (14,19%), y el empleo sin jerarquía en el sector público alcanza el 8,41%. También se cae un mito social: el emprendedurismo no representa una salida laboral preponderante en los jóvenes.

Otro componente en el análisis del cuadro laboral es el “laburito extra": “La realización de actividades complementarias puede ser explicada en un contexto de creciente informalidad, flexibilidad horaria, precarización y tercerización en procesos de contratación”, vuelve a advertir el estudio.
En este marco, la insuficiencia de ingresos da lugar a que trabajadores jóvenes recurran a la búsqueda de fuentes de ingresos adicionales para satisfacer sus necesidades.

Esto es el “pluriempleo”, o superposición de trabajos formales, informales, estacionales u ocasionales para sostener la subsistencia. “Hay una aparente paradoja: son los jóvenes con secundario completo o con estudios superiores (terciarios o universitarios) incompletos quienes mayoritariamente recurren al pluriempleo”.
Ingresos y asimetrías
El 2025 es el año más representativo de la situación actual en términos de ingresos, los cuales se ubican en torno a los $540.000 por mes, en promedio. Por otro lado, la población masculina representa el 47% frente a un 31,3% de la población femenina dentro de todo el mercado formal.

Pero volviendo sobre los ingresos netos mensuales, “a partir de la segmentación por sexo los varones perciben mayores ingresos que las mujeres. Tomando como principal referencia el 2025, las mujeres perciben en promedio $444.000 por mes, mientras que los varones un valor que ronda los $558.000 por mes”.
Esta “masculinización” del empleo entre los jóvenes se sostiene en todo el período tomado. Lo cual confirma algo característico del mercado de trabajo santafesino: “Una marcada asimetría en materia de ingresos reproducida en torno al sexo de los/as jóvenes”, sostiene el estudio.
“Conocer la realidad”
El senador por La Capital, Julio “Paco” Garibaldi, aludió en declaraciones públicas a este exhaustivo estudio de DEMOS, espacio del cual es referente. “Es fundamental contar con informes como este porque, para analizar la realidad y debatirla, hay que conocerla”.

“Se la puede conocer desde la experiencia y la práctica, pero también es importante tener datos certeros para no llevarnos por prejuicios, por intuiciones o por ideas vagas que van cambiando con el paso del tiempo en función de quién toma las decisiones”, reflexionó el legislador provincial.
También es importante que “esta información no quede guardada en un archivo, sino que se haga colectiva. Me parece fundamental para poder tomar decisiones, en los ámbitos donde cada uno estamos, para cambiar esta realidad que nos duele y potenciar las virtudes que tenemos”, cerró Garibaldi.











