Como dio a conocer El Litoral, la Municipalidad de Santa Fe realizó en mayo pasado una intervención de limpieza del cableado aéreo en desuso en un amplio sector de la Peatonal santafesina. Se trató del retiro -en trabajo coordinado con empresas prestatarias de servicios- de rollos y rollos de esos viejos cables coaxiales y de cobre.
Qué dice el proyecto para ordenar todo el cableado aéreo en Santa Fe y avanzar hacia el soterramiento
El municipio remitió al Concejo un meticuloso plan para reordenar todo el cableado en desuso que hoy cuelga sobre las veredas. Y con otra iniciativa, planteó que se establezca primero una excepción para la infraestructura de cámaras y semáforos.

El objetivo, según habían informado desde el gobierno local, fue “progresar en el reordenamiento del cableado existente, con criterios de simetría que avancen hacia una menor polución visual y así establecer criterios claros no sólo en la instalación del cableado aéreo, sino también en el soterramiento”.
El trabajo no terminaba ahí: como adelantó este diario, la intención del municipio era avanzar en una nueva normativa que actualice la actual -antigua y anacrónica respecto de los tiempos modernos que corren-, para proceder a ordenar el cableado aéreo y avanzar gradualmente hacia el soterramiento. Así, se remitieron dos mensajes al Concejo.
Excepción
El área de Coordinación de Proyectos Estratégicos municipal de la ciudad capital envió para su consideración y tratamiento dos mensajes: el primero plantea una “excepción” sobre el cableado de cámaras de videovigilancia y de la red semafórica, dado que se trata de infraestructura existente y en permanente funcionamiento.

“Con relación a este cableado en particular, a esta infraestructura, la tenemos que atender urgentemente. Por eso solicitamos una excepción para llegar a un principio de solución en cuanto a garantizar el funcionamiento (de los dispositivos de videovigilancia y semáforos)”, comentó el coordinador de Proyectos Estratégicos, Carlos Suárez.
Ordenamiento “madre”
El segundo proyecto, al que accedió El Litoral, es un meticuloso plan ejecutivo orientado a, primero, ordenar el cableado aéreo en uso, dentro de “un proceso ordenado, gradual”, que permita reorganizar la infraestructura existente y, a partir de esa base, “avanzar progresivamente hacia soluciones subterráneas en los sectores prioritarios”.
“La iniciativa parte de una premisa: no es posible implementar un plan eficiente de soterramiento sin un ordenamiento previo del cableado aéreo. Tal reordenamiento es una etapa necesaria para identificar redes activas, eliminar cableado en desuso, reducir estructuras de soporte, compactar recorridos, unificar alturas y liberar espacio urbano”, aduce luego.

Así, el nuevo proyecto de ordenanza propone establecer un “régimen transitorio” que permita “ordenar el cableado existente y, simultáneamente, garantizar que las nuevas instalaciones se ajusten a parámetros técnicos uniformes. De este modo se evita que, durante el período de planificación, continúe incrementándose el desorden actual”, subraya.
“Criterios realistas”
El proyecto tiene otro objetivo: avanzar hacia el “soterramiento progresivo” de redes, “para lo cual el abordaje en conjunto por todos los actores involucrados permitiría definir criterios realistas”. Aquí será clave la “planificación técnica” y en acuerdo con los operadores, evitando imponer obligaciones inmediatas de cumplimiento imposible”.
Se plantea un “enfoque equilibrado” que reconoce que la reducción de la polución visual y el soterramiento constituyen objetivos deseables, pero que su implementación “requiere necesariamente de un proceso técnico previo de ordenamiento del cableado aéreo”.

En esta línea, se enumera la compactación de tendidos, la reducción de cruces, el uso compartido de estructuras y la eliminación de redes en desuso -etcétera-, intervenciones que permitirían “obtener mejoras visibles en el corto plazo, y preparar las condiciones para una política estructural de soterramiento”.
“Este esquema progresivo evita la adopción de normas inaplicables, reduce la posibilidad de conflictos regulatorios y brinda previsibilidad tanto al Estado como a los prestadores”, se enfatiza en los fundamentos del proyecto de ordenanza.
Las modificaciones
El primer cambio significativo que propone el proyecto es la suspensión de la aplicación de un artículo (el N° 48, inciso a) de la actual ordenanza N° 10.519, la cual, como se dijo, es muy antigua (data de 1999, modificada luego, que regula el cableado aéreo en Santa Fe capital) por el plazo de 180 días, prorrogable por una vez.
¿Qué implicaría esto? Que no se otorgarían permisos de nuevas instalaciones de cableado aéreo por el plazo de 90 días corridos, tiempo prorrogable por igual término.

Pero ante esto se citan algunas excepciones, como por ejemplo “las tareas de recambio, renovación, mantenimiento o actualización de cableado existente que realicen los prestadores sobre su propia infraestructura; las intervenciones de emergencia destinadas a restablecer un servicio”, entre otras.
Luego, aparece un punto central en el proyecto: el plan de reordenamiento del cableado aéreo existente de redes activas y cableado en desuso, de prestadores titulares y trazas actuales. El plan constará de tres etapas: la primera, de identificación y catastro (relevamiento de redes activas y cableado en desuso, y de prestadores).

La segunda fase será el efectivo retiro del cableado en desuso. Aquí, el Ejecutivo deberá elaborar un cronograma específico de tareas por sector de la ciudad. Y la tercera etapa es de reordenamiento del cableado activo, compactación, unificación de alturas, eliminación de redes redundantes y optimización de cruces.
Esta fase “será ejecutada por los propios prestadores con motivo de renovación, recambio o intervención sobre la infraestructura”, dice el proyecto. El plan de reordenamiento deberá ejecutarse en un plazo máximo de 48 meses desde la conformación de la Mesa Municipal, que evaluará cada trabajo que se haga.
Mesa Municipal
El otro elemento relevante es la creación de una Mesa Municipal de Abordaje de Tendidos Aéreos y Subterráneos, en el ámbito del Ejecutivo Municipal, como “órgano consultivo y de articulación institucional”.

Sus metas y objetivos serían realizar el seguimiento del Plan de Reordenamiento; definir los parámetros técnicos que permitan avanzar progresivamente en el ordenamiento del cableado aéreo existente, tendientes a “la eliminación de la polución visual”.
También, definir criterios técnicos, económicos y operativos para el soterramiento progresivo de cables; proponer zonas prioritarias de intervención, considerando el microcentro, áreas patrimoniales y los ejes de mayor tránsito vehicular y peatonal, entre otros sectores.

Y articular con entes u órganos provinciales y/o nacionales, así como con los prestadores, “las acciones tendientes al cumplimiento de los objetivos de la presente ordenanza.. También deberá elaborar informes técnicos periódicos sobre el avance del plan, los que serán remitidos al Concejo de forma semestral.
Esta mesa estará constituida por áreas del Ejecutivo con competencia en planeamiento urbano, obras públicas, espacio público y servicios; dos representantes del Concejo; un representante de la Empresa Provincial de la Energía (EPE) y del Estado Provincial; y un representante de Nación.

También, por responsables de las empresas prestadoras de servicios de telefonía, internet, telecomunicaciones, radiodifusión y televisión por cable, en todas sus modalidades; y por expertos de las universidades con asiento en la ciudad que tengan carreras con especialización en la temática.
Parámetros técnicos
También se estipulan parámetros técnicos generales para las instalaciones o recambios de cableado aéreo que se autoricen (cómo deben hacerse los tendidos aéreos longitudinales; las alturas mínimas, los cruces de calzada; los cruces transversales con y sin alumbrado público, etcétera).
Se propone crear el Registro Único de Infraestructura Aérea de Telecomunicaciones y Energía (RUIA), en el ámbito del Ejecutivo, donde deberán anotarse todos los prestadores que ocupen el espacio público municipal con cableado aéreo. Finalmente, se establece un régimen sancionatorio para quienes no cumplan con los alcances de la norma.














