Hace unas semanas, el Concejo de Santa Fe reguló la gestión de aceites vegetales y grasas de fritura usados (llamados AVUs), tanto para hogares como para locales gastronómicos. Prohibió que estos residuos sean arrojados en los desagües cloacales y en la vía pública de la ciudad capital.
En Santa Fe hay nuevas pautas para evitar que las grasas de comercios tapen las cloacas: cuáles son
El volumen de grasas que se generan por las comidas hechas en locales gastronómicos es alto. Estos residuos van a los desagües cloacales y los obstruyen: ahí, el problema que trata de subsanar el Concejo.

Ahora, con otra ordenanza sancionada, se dispusieron nuevas pautas para la gestión de las grasas residuales tras la producción de alimentos (en casas de comidas, restaurantes y bares) y que, en la mayoría de los casos, van a parar a los desagües cloacales, con el posterior problema tanto para comerciantes como para los vecinos.
Además, actualmente en muchos restaurantes y bares de la ciudad capital está muy de moda, sobre todo los fines de semana, poner un parrillero y cocinar en la vía pública. Las tiras de asado y churrasco se van haciendo despacio, mientras los comensales llegan, con sus sentidos olfativos “hipnotizados” por ese aroma tan argentino.

Pero, ¿dónde va toda esa grasa que chorrea de los asados que crepitan en los parrilleros? ¿A la vía pública? ¿Cómo se gestiona -si es que se gestiona- y dónde se dispone finalmente este residuo “enemigo” de los desagües cloacales? Hay muchas aristas que se abren a propósito de lo que se aprobó.
Modificaciones
En concreto, lo que el Deliberativo de Santa Fe modificó fue una serie de artículos de la Ordenanza N° 12.864/2022, que versan sobre las condiciones para la habilitación de locales comerciales, con o sin fines de lucro. Pero hay un artículo clave que estipula los nuevos requerimientos para dicha gestión de las grasas.
En este sentido, se incorpora un párrafo al artículo 58 bis: “En los procedimientos de habilitación (de locales comerciales), el Ejecutivo informará que se deberá cumplir con la gestión de aceites y grasas de acuerdo con lo establecido en la Ordenanza N° 13.124 (regulación de los AVUs antes mencionados)”.

Pero además, el mismo municipio “deberá tramitar el permiso de vuelco de vertidos emitida por Aguas Santafesinas S.A. (ASSA)”, dice el despacho aprobado.

Esto debe darse “en cumplimento del artículo 62 de la Ley Provincial N° 11.220 (que regula los regulación de los servicios sanitarios provinciales)”, lo cual implicará “instalar (en los comercios) sistemas de retención o tratamiento de grasas, aceites u otros residuos que pudieran afectar el funcionamiento de la red cloacal”, expresa.
En limpio: todo comercio estará obligado a cumplir con la gestión de grasas de frituras que genera, para lo cual deberán contar con un sistema de graseras o de tratamiento previo de estos residuos, que, como se dijo, en general terminan en los desagües cloacales y generan obstrucciones.
En el recinto
“Hemos mantenido diálogo con el resto de los concejales y autoridades de ASSA. Lo que sancionamos tiene relación tanto con un requisito clave a la hora de la habilitación de un local, como con el deber de informar algo tan esencial e importante como es el tratamiento de las grasas”, expresó Lucas Simoniello -autor de la iniciativa- en el recinto.

El Estado municipal “debe hacer un control de graseras e informar el deber que tienen los establecimientos que se dedican a la elaboración de alimentos en una escala muy distinta a la familiar a implementar estos sistema”, adujo. El concejal radical, en este punto, dio un dato que dimensiona el volumen de tales residuos.
“Un establecimiento que se dedica a la producción de alimentos puede generar de grasa lo que generan del mismo residuo 400 unidades de viviendas unifamiliares”, subrayó. Hasta 40 kilos de grasa en sólo un día puede producir un establecimiento gastronómico.

“Los referentes del rubro (bares, restaurantes, hoteleros) saben que es un deber que nosotros legislemos esto, no sólo para que ellos puedan trabajar mejor, para que no tengan obstruida las cloacas en el mismo local; sino además para que puedan prever que a la hora de invertir, deben incluir un sistema de tratamiento de grasas”, enfatizó.
Cuánto cuesta desobstruir
Luego, el concejal Simoniello ofreció otro dato revelador: “Dos millones de pesos salen las 8 horas de contrato de un camión para desobstruir una cloaca. Y a veces no se puede desobstruir porque la fuerza que genera el camión hace que se rompan los caños, de los cuales hoy muchos se están reemplazando”.

“No estamos poniendo trabas; queremos que se pueda utilizar la infraestructura existente de forma adecuada. Y de entender que no contar con una grasera puede ser un problema no sólo para el comerciante sino también para el vecino, que después ve los corralitos de ASSA que deben instalarse en las calles, justamente, para desobstruir un desagüe cloacal”, cerró.











