La innovación tecnológica y la especialización aparecen como dos factores centrales para el futuro de las pequeñas y medianas empresas agroindustriales. En un mercado cada vez más competitivo, las firmas que procesan materias primas en origen tienen la posibilidad de diferenciarse mediante productos específicos, procesos sustentables y una mayor atención a las demandas de los consumidores.
Carlos Becco: "La clave para que las PyMEs del agro compitan es la innovación"
El especialista en innovación y tecnología agrícola analizó las oportunidades de las pequeñas y medianas industrias que agregan valor en origen. Destacó la inteligencia artificial, la especialización, la trazabilidad y la capacidad de adaptación como herramientas para competir en un mercado cada vez más exigente.

Esa fue una de las principales ideas que planteó Carlos Becco, reconocido especialista en innovación aplicada al agro y tecnología agrícola (AgTech), durante su participación en el Congreso Internacional de Extrusores y BioPymes, desarrollado en la ciudad de Paraná.

Convocado para analizar cómo pueden competir las empresas del sector frente a los grandes actores industriales, Becco puso el foco en la necesidad de incorporar nuevas herramientas tecnológicas y avanzar hacia modelos de negocios basados en el conocimiento.
“La clave es la innovación. Hay que escapar hacia arriba”, resumió, al plantear que las empresas deben superar una visión centrada exclusivamente en los equipos y la maquinaria para incorporar inteligencia artificial, información y nuevas capacidades de gestión.
El especialista destacó, además, la convocatoria del encuentro, que reúne a cientos de pequeñas y medianas empresas del interior del país, y consideró que constituye una oportunidad para intercambiar experiencias, generar ideas y pensar estrategias de crecimiento para la actividad.
De la maquinaria a la inteligencia artificial
Para Becco, uno de los desafíos del sector consiste en cambiar la manera de pensar la producción y el desarrollo industrial. Sin dejar de lado la importancia de la infraestructura y los equipos, sostuvo que las empresas necesitan incorporar cada vez más conocimiento y tecnología para mejorar su competitividad.
En ese camino, la inteligencia artificial y las herramientas digitales pueden contribuir a optimizar procesos, identificar oportunidades y responder con mayor precisión a las demandas del mercado.
El objetivo, explicó, es avanzar hacia una industria más especializada, capaz de desarrollar productos y procesos diferenciados en lugar de competir únicamente por volumen o escala.

Esta transformación también requiere que las empresas revisen sus estrategias comerciales, incorporen información para la toma de decisiones y reconozcan qué atributos pueden convertir a sus productos en alternativas específicas frente a la oferta de las grandes industrias.
La innovación, desde esta perspectiva, no se limita a incorporar tecnología en una planta, sino que implica repensar el negocio, detectar nuevas necesidades y construir propuestas de valor que permitan sostener el crecimiento en el tiempo.
Trazabilidad y sustentabilidad: oportunidades para diferenciarse
Al analizar las perspectivas de las empresas de extrusado de soja, Becco planteó una visión favorable sobre las oportunidades que abre un mercado que demanda cada vez más información sobre el origen y las características de los alimentos.

Según explicó, los consumidores muestran un interés creciente por conocer cómo se producen los alimentos, qué procesos intervienen en su elaboración y qué garantías existen sobre su calidad e inocuidad.
En ese contexto, la posibilidad de ofrecer productos con trazabilidad, procesos identificados y certificaciones de sustentabilidad puede convertirse en un factor de diferenciación para las pequeñas y medianas industrias.
El especialista también destacó el valor de los procesos de extrusado y prensado que no utilizan solventes, una característica que puede responder a determinadas exigencias de los compradores y abrir oportunidades en mercados que priorizan atributos específicos de producción.
“Hay muchas más oportunidades en un mundo que cada vez demanda más especialidades, donde hay tecnologías más disruptivas que requieren de plantas dedicadas y de certificados de sustentabilidad”, señaló.

En lugar de interpretar la escala de las grandes aceiteras como una barrera insuperable, Becco propuso identificar segmentos donde la especialización, la identificación del proceso y la capacidad de garantizar determinadas características del producto permitan construir ventajas competitivas.
En ese sentido, incluso sugirió pensar a los extrusores como los “bioprocesadores del mañana”, en referencia al potencial de una actividad que puede ampliar su protagonismo a partir de la innovación y la atención a nuevas demandas.
La agilidad de las PyMEs como ventaja competitiva
Otro de los puntos centrales de su análisis fue la capacidad de adaptación de las pequeñas y medianas empresas. Frente a estructuras industriales de mayor tamaño, Becco consideró que las PyMEs pueden responder con mayor rapidez a los cambios del mercado y modificar sus estrategias comerciales o productivas cuando aparecen nuevas oportunidades.

“Estamos hablando de PyMEs que son ágiles, que son hipercompetitivas y que tienen capacidad de adaptarse mucho más rápidamente a los cambios”, afirmó.
Esa flexibilidad puede traducirse en la posibilidad de desarrollar nuevos productos, actualizar los existentes, ajustar procesos y explorar nichos comerciales que requieren respuestas específicas.
Al referirse al potencial del expeller de soja y del aceite de girasol, el especialista destacó precisamente esa capacidad de reacción como uno de los principales activos del sector. La oportunidad, desde su mirada, consiste en aprovechar la cercanía con los mercados, la flexibilidad operativa y el conocimiento de los procesos para construir propuestas diferenciadas.

El desafío será combinar esas ventajas con inversión en tecnología, innovación y especialización, en un escenario donde las exigencias de los consumidores y la competencia industrial continúan evolucionando.
Para Becco, el futuro de las empresas que agregan valor en origen dependerá, en buena medida, de su capacidad para dejar de competir exclusivamente desde la escala y avanzar hacia modelos productivos en los que el conocimiento, la diferenciación y la agilidad ocupen un lugar central.








