La estabilidad climática generó un intenso ritmo de cosecha en el centro norte santafesino
La estabilidad climática registrada a fines de enero y comienzos de febrero permitió un desarrollo normal de las actividades agrícolas en el centro norte de Santa Fe, con muy buenos rindes en girasol y maíz y perspectivas alentadoras para el resto de los cultivos de la campaña gruesa.
Clima estable y muy buenos rindes marcan el pulso de la campaña gruesa en el centro norte santafesino.
El Sistema de Estimaciones Agrícolas (SEA) para el Centro Norte de la Provincia de Santa Fe, difundido por la Bolsa de Comercio de Santa Fe y correspondiente a la semana comprendida entre el 28 de enero y el 3 de febrero de 2026, destacó que las condiciones climáticas estables del período no condicionaron la normalidad ni el ritmo de las labores agrícolas en la región.
Por el contrario, el escenario ambiental resultó favorable para la evolución de los cultivos, la continuidad de las cosechas y la planificación del tramo final de la campaña gruesa.
Girasol y maíz temprano: rindes que se consolidan
En el caso del girasol, los cultivares que alcanzaron la madurez fisiológica presentaron un estado general muy positivo. El 90 % del área evaluada se encontró en condición buena, muy buena o excelente, mientras que el 10 % restante fue calificado entre bueno y regular.
La cosecha avanzó a un ritmo muy intenso tanto en el norte como en el centro santafesino, impulsada por las buenas condiciones climáticas predominantes.
Clima estable y muy buenos rindes marcan el pulso de la campaña gruesa en el centro norte santafesino
A medida que se incrementó la superficie cosechada, los resultados se consolidaron en términos de rendimiento. Los valores oscilaron entre mínimos de 20 a 24 quintales por hectárea, máximos frecuentes de 28 a 30 qq/ha y registros puntuales que alcanzaron entre 38 y 40 qq/ha, reflejando el buen desempeño del cultivo en gran parte del área de estudio.
Por su parte, el maíz temprano mostró un comportamiento sobresaliente a lo largo de todo su ciclo. Las condiciones ambientales favorecieron una adecuada emergencia, buena densidad de plantas, vigoroso desarrollo vegetativo y óptimas etapas de floración y fructificación.
El 98 % de los lotes fue evaluado en estado bueno, muy bueno o excelente, sin complicaciones relevantes hasta el momento, mientras que el 2 % restante se ubicó en condición buena a regular.
La cosecha del maíz temprano destinado a grano comercial avanzó de manera sostenida y en concordancia con el estado de los cultivares. Las altas temperaturas y la estabilidad climática aceleraron la pérdida de humedad de los granos, facilitando las tareas.
Los rendimientos obtenidos presentaron una amplia variabilidad, con promedios mínimos de 50 a 54 qq/ha, máximos de 100 a 115 qq/ha y lotes puntuales que alcanzaron entre 125 y 128 qq/ha.
Fuerte recuperación de la actividad del complejo industrial soja
Asimismo, continuó —aunque a menor ritmo— el proceso de picado y embolsado para autoconsumo, especialmente en áreas de influencia de cuencas lecheras y establecimientos ganaderos con engorde a corral.
Los resultados oscilaron entre 12 y 13 metros bolsa por hectárea como valores mínimos, 15 a 16 m/bolsa/ha como promedios y máximos de hasta 18 m/bolsa/ha, con material de reserva de buena a muy buena calidad.
Soja: buen desarrollo y estabilidad en la superficie implantada
La soja temprana presentó una buena germinación y emergencia, con un desarrollo vegetativo normal y un inicio favorable de la etapa de floración.
La disponibilidad de agua útil en los perfiles del suelo acompañó el crecimiento del cultivo, permitiendo que el 98 % de los lotes fuera evaluado en estado bueno a muy bueno, con algunos casos excelentes, mientras que el 2 % restante se ubicó entre bueno y regular.
En cuanto a la soja tardía, el proceso de siembra finalizó con una superficie implantada de 595.000 hectáreas, lo que representa un leve incremento del 0,2 % respecto de la campaña anterior.
En cuanto a la soja tardía, el proceso de siembra finalizó con una superficie implantada de 595.000 hectáreas
Aunque la implantación se vio demorada por las precipitaciones registradas durante la primera quincena de enero de 2026, el cultivo mostró hasta el momento un buen comportamiento, con adecuado crecimiento y desarrollo vegetativo, sin inconvenientes significativos.
Otros cultivos, agua útil y cierre de campaña
El algodón registró una superficie implantada entre un 22 y un 24 % inferior a la del ciclo previo, que había alcanzado las 106.100 hectáreas.
La reducción respondió a la fuerte incidencia de los eventos meteorológicos durante el período de siembra y a la posibilidad de optar por cultivos alternativos de mayor rentabilidad, en un contexto sin restricciones formales para la implantación.
En el caso del sorgo granífero, la siembra finalizó con un total de 120.000 hectáreas, un 10 % menos que las 132.450 ha del año anterior. La merma se explicó principalmente por los magros resultados obtenidos en la campaña previa, producto del déficit hídrico sufrido en distintas etapas fenológicas del cultivo.
El maíz tardío, en tanto, mostró una clara recuperación. En los departamentos comprendidos por el SEA, la intención de siembra se ubicó en 90.000 hectáreas, lo que implica un incremento del 22 % respecto del ciclo anterior. El avance alcanzó el 92 %, con una mejora intersemanal de 12 puntos porcentuales, aunque condicionado por las precipitaciones recientes.
En el caso del sorgo granífero, la siembra finalizó con un total de 120.000 hectáreas, un 10 % menos que las 132.450 ha del año anterior.
En términos hídricos, el informe resaltó la buena a muy buena disponibilidad de agua útil en los perfiles de suelo de toda el área de estudio —que abarca doce departamentos del centro norte santafesino— como consecuencia de las precipitaciones acumuladas entre octubre de 2025 y enero de 2026. No obstante, en posiciones topográficas bajas se observaron sectores puntualmente encharcados.
Finalmente, el SEA señaló que la dinámica ambiental, las particularidades locales y las decisiones productivas de cada establecimiento, junto con el nivel de inversión tecnológica, terminarán de definir las últimas planificaciones de una campaña gruesa que, en términos generales, ya muestra resultados positivos y un escenario productivo ampliamente consolidado.