George Russell tuvo dos carreras en Bakú. En la primera pudo imponer su velocidad, alejarse de sus perseguidores y construir una diferencia que llegó a los 11 segundos. En la segunda debió sostener la punta con Max Verstappen detrás, sin margen para equivocarse. Los autos de seguridad borraron la ventaja, pero no alcanzaron para quitarle una victoria que terminó de asegurar por apenas 0s196.
Bakú: Russell festejó, Red Bull recuperó protagonismo y McLaren se fue sin puntos
Russell resistió la presión de Verstappen y Hadjar completó el primer doble podio de Red Bull desde China 2024. Antonelli limitó el daño de su clasificación, Ferrari sumó sin pelear por la victoria y McLaren desperdició sus oportunidades.

“Fue un fin de semana increíble y probablemente uno de los más fuertes de mi carrera”, dijo el británico. Había conseguido la pole con una diferencia contundente y en carrera confirmó que esa superioridad tenía sustento. Sin embargo, necesitó algo más que ritmo para cerrar el trabajo.

“El reinicio fue probablemente el momento más estresante de la tarde con Max justo detrás, pero lo gestioné bien y, a partir de ahí, todo fue cuestión de mantener la concentración y no cometer errores”, explicó.
La presión se mantuvo hasta la llegada. Según el relato de Red Bull, Russell perdió potencia al volver a acelerar después de la zona de bandera amarilla provocada por Valtteri Bottas. Verstappen encontró allí una última oportunidad, pero el Mercedes cruzó primero. Fue la tercera victoria de Russell en la temporada y también una forma de volver a descontarle a Kimi Antonelli en el campeonato.

Red Bull, entre una decisión pendiente y una oportunidad
El doble podio de Red Bull tuvo una construcción más compleja de lo que muestra el resultado. Verstappen avanzó desde el octavo puesto hasta quedar tercero, pero allí encontró a Oscar Piastri. El McLaren tenía menos velocidad en las rectas, aunque el australiano conseguía defenderse y mantenerlo detrás. Mientras tanto, Russell se escapaba.
Max comenzó a perder adherencia con los neumáticos medios en el aire perturbado por el auto de Piastri. Isack Hadjar, con blandos, se acercó hasta quedar a medio segundo de su compañero. Para Red Bull apareció una pregunta incómoda: ¿convenía invertir las posiciones y dejar que el francés intentara superar al McLaren?

El propio equipo reconoció ese dilema en su crónica. No llegó a transformarse en una orden: el accidente de Alex Albon y la salida del auto de seguridad modificaron la situación antes de que fuera necesario resolverla.
Los dos Red Bull pasaron por boxes. Verstappen cambió a blandos y Hadjar a medios. Russell perdió la diferencia que había construido y Piastri quedó delante de Max con un compuesto que le costó poner en temperatura. En la relargada, el neerlandés hizo lo que no había podido durante el primer tramo: superó al australiano y quedó segundo.
Desde allí, la discusión fue directamente con Russell. Ambos tenían blandos y podían exigirlos porque la degradación era baja. Verstappen se mantuvo cerca, buscó la oportunidad y llevó la definición hasta la línea, aunque el británico no le dejó espacio para completar el adelantamiento.
Red Bull terminó con sus dos autos en el podio por primera vez desde China 2024, según destacó la propia escudería. Un resultado que no permite dar por resueltas todas sus dificultades, pero sí muestra cuánto pudo aprovechar una carrera que volvió a abrirse con las neutralizaciones.

Hadjar volvió y tuvo mucho que ver
El tercer puesto de Hadjar merece una lectura propia. Regresó después de seis semanas fuera por una lesión y no se limitó a acompañar el avance de Verstappen. Durante el primer tramo tuvo ritmo para acercarse a él y poner al equipo ante la posibilidad de cambiar el orden de sus pilotos.
La elección de blandos para largar le permitió sostener ese rendimiento. Pirelli señaló que ese compuesto fue el más competitivo de la carrera: ofreció adherencia y confianza sin un desgaste que obligara a administrar demasiado.

Después de la parada, Hadjar tuvo que completar el trabajo con medios. Quedó detrás de Piastri y lo presionó hasta que el australiano bloqueó en la primera curva y terminó en la vía de escape. El francés tomó el tercer puesto y lo conservó hasta la bandera a cuadros.
Su regreso terminó con un podio, pero también con una actuación que lo sostuvo: velocidad en el primer tramo, cercanía con su compañero y presión sobre el rival que tenía por delante.
Antonelli entendió qué carrera debía correr
Dentro de Mercedes, el quinto puesto de Antonelli tuvo un valor diferente al triunfo de Russell. El líder del campeonato había condicionado su fin de semana con el golpe en clasificación y largó 16º. Desde allí, la prioridad fue evitar que un error se convirtiera en una pérdida todavía mayor.
“Hoy se trataba de limitar daños. No tomé riesgos innecesarios y me centré en maximizar los puntos para el equipo”, explicó.
Su relato fue más prudente que el balance del equipo sobre la remontada. Antonelli reconoció que no tuvo el ritmo que buscaba y que necesitó paciencia para avanzar. Aprovechó las oportunidades, se mantuvo fuera de los incidentes y, en el tramo final, superó a Lewis Hamilton para terminar quinto.

Bradley Lord destacó precisamente esa lectura: no debía salir a buscar otra remontada como la de Monza a cualquier costo, sino entender las posibilidades de la carrera que tenía delante.
Russell le descontó 15 puntos y redujo la diferencia de 81 a 66. Antonelli perdió terreno, pero salió de Bakú con 302 unidades y un margen que pudo haber sufrido un recorte mayor. Su clasificación había sido mala; su respuesta en carrera evitó agravarla.
Ferrari sumó, aunque la primera fila prometía más
Ferrari se llevó 20 puntos con el cuarto puesto de Charles Leclerc y el sexto de Hamilton. Amplió su ventaja sobre McLaren y consolidó el segundo lugar entre los constructores. Sin embargo, la carrera dejó una distancia clara respecto de Mercedes y Red Bull.

Leclerc largaba segundo, pero patinó en la salida y perdió con Piastri. En las primeras vueltas, los dos Ferrari tuvieron dificultades de adherencia y no pudieron contener a los Red Bull. El rendimiento mejoró después, aunque nunca alcanzó para sostener una pelea por el podio.
“Maximizamos nuestro resultado. Hoy simplemente nos faltó ritmo respecto de nuestros principales rivales”, reconoció Leclerc.
Ambos comenzaron con blandos y pasaron a medios durante el primer auto de seguridad. El error de Piastri les permitió avanzar al cuarto y quinto puesto, pero Hamilton cedió luego ante Antonelli.
El británico explicó que les costó mantener los neumáticos en la temperatura adecuada. Esa observación permite entender una diferencia importante: las gomas podían durar muchas vueltas sin perder rendimiento por desgaste, como señaló Pirelli, pero eso no garantizaba que todos los autos consiguieran aprovecharlas de la misma manera.

Vasseur admitió que Ferrari esperaba dificultades en las largas rectas y que, en carrera, le faltaron un par de décimas por vuelta frente a sus rivales. La primera fila había abierto una expectativa mayor. El cuarto y el sexto puesto fueron lo que pudo rescatar con esas limitaciones.
McLaren dejó escapar mucho más
McLaren tuvo a Piastri segundo y a Norris cuarto después de la largada. Terminó sin puntos. El choque que eliminó a Lando fue decisivo, pero el análisis del equipo no se quedó en ese episodio.
“Les hicimos la vida demasiado difícil a nuestros pilotos”, reconoció Andrea Stella. Señaló la falta de velocidad en las rectas y un rendimiento en las curvas que no alcanzaba para compensarla. El resultado fue una carrera en la que ambos debieron defenderse de manera constante.
Piastri encontró una forma de sostener el segundo puesto durante el primer tramo: construía una diferencia en la zona del castillo que le permitía resistir después en las rectas. Con blandos pudo mantener ese equilibrio. El cambio a medios lo complicó.

Primero perdió con Verstappen en la relargada. Más tarde, mientras se defendía de Hadjar, bloqueó en la primera curva. Con el pelotón agrupado, la salida a la vía de escape lo mandó al fondo. Las vibraciones de los neumáticos dañados y la necesidad de cuidar los frenos limitaron su recuperación al 14º puesto.
“Teníamos ritmo para estar en el podio y estábamos en posición de conseguirlo”, lamentó.
Norris también había bloqueado antes de su parada, después de perder posiciones durante el tramo con medios. El paso a blandos le ofrecía una oportunidad para recuperar, pero su carrera terminó cuando quedó involucrado en el choque de los Alpine.
Allí se concentró la pérdida de dos equipos. McLaren se quedó sin Norris y Alpine perdió a sus dos pilotos cuando estaban en posiciones de puntos. Colapinto reconoció que bloqueó con neumáticos y frenos fríos, un error que convirtió una posibilidad concreta de sumar en un doble abandono.
Bakú permitió atacar durante buena parte de la carrera porque los neumáticos resistían. Pero las relargadas exigieron recuperar temperatura, calcular la frenada y decidir bajo presión. En esos momentos se definieron muchas de las diferencias: Verstappen encontró el adelantamiento que necesitaba, Hadjar construyó su oportunidad, Antonelli evitó complicarse y Russell sostuvo la punta. El británico había sido el más rápido cuando pudo escaparse. Cuando ya no tuvo esa ventaja, también supo ganar.








