Inspiró un cuento de Julio Cortázar. Fue la aparición en escena de Alain Delon como promotor de boxeo y motivó una de las frases que Amílcar Brusa no pudo olvidar hasta el último de sus días. “Ay Brusita, Brusita... Si no lo sacaba a mi negrito, el tuyo me lo mataba”, le dijo Angelo Dundee, el hombre que acompañó a Cassius Clay al estrellato, quien decidió ponerle punto final a un combate absolutamente desigual.



































