El director general de Alpine reconoció que no fue “el mejor viernes” para la escudería francesa. Gasly finalizó décimo en la FP1 con un tiempo de 1m15s828 y undécimo en la FP2 con 1m14s497, mientras que Colapinto quedó 15° en ambas tandas, primero con 1m16s189 y luego con 1m14s758. Los dos pilotos utilizaron los tres compuestos disponibles —C3, C4 y C5— y completaron un importante kilometraje en un circuito donde cada vuelta ayuda a construir confianza.
Nielsen marcó el diagnóstico de Alpine en Mónaco: balance, tracción y una clasificación decisiva
Alpine cerró el viernes del Gran Premio de Mónaco con una lectura exigente desde adentro. Más allá de las 132 vueltas completadas entre Pierre Gasly y Franco Colapinto, Steve Nielsen fue claro en el balance del día: el equipo no quedó conforme con la posición en la que terminó después de las dos sesiones de entrenamientos libres y necesita encontrar un paso adelante antes de la clasificación.

Para Nielsen, sin embargo, la tabla de tiempos no entrega una fotografía completamente definitiva. El directivo explicó que Alpine no logró completar tantas vueltas limpias como esperaba, aunque aclaró que esa dificultad también afectó a otros equipos. Además, remarcó un factor propio de Mónaco: la evolución constante de la pista. En un trazado urbano, el asfalto gana agarre con el paso de los autos y puede entregar mucho tiempo vuelta a vuelta, por lo que medir el verdadero ritmo del auto después del viernes resulta más complejo.

Dentro de ese diagnóstico, el caso de Colapinto aparece como uno de los principales puntos de trabajo. Nielsen señaló que el argentino no quedó conforme con el balance del auto, especialmente en dos áreas sensibles para Monte Carlo: la tracción y la frenada. En un circuito donde los muros están siempre cerca y la confianza del piloto es determinante, encontrar una puesta a punto más cómoda será clave para que Franco pueda atacar con mayor seguridad en clasificación.
Gasly, en cambio, terminó el día en una posición algo más favorable dentro del equipo. Nielsen admitió que el francés se encuentra “un poco más contento” con el comportamiento del auto, aunque también dejó claro que todavía queda mucho por hacer en ambos lados del garaje. El objetivo no pasa únicamente por mejorar una vuelta rápida, sino por encontrar una ventana de funcionamiento más sólida para afrontar el sábado.

La importancia de ese trabajo se multiplica en Mónaco. La clasificación suele ser la sesión más determinante del fin de semana, porque adelantar en carrera es extremadamente difícil. Por eso, Alpine centró buena parte de su viernes en preparación de baja carga de combustible y simulaciones orientadas al sábado. Gasly lo resumió al remarcar que la prioridad es llegar lo más “conectados” posible a la clasificación más importante de la temporada.
Nielsen también dejó una señal de confianza. Recordó que Alpine suele no verse especialmente fuerte los viernes, pero que muchas veces logra mejorar con el avance del fin de semana. Esa tendencia será puesta a prueba en Monte Carlo, donde los márgenes son mínimos y el margen de reacción se reduce rápidamente.

El objetivo interno se mantiene: intentar colocar los dos autos en Q3 y pelear por los puntos menores el domingo. Nielsen sabe que no será sencillo, pero también entiende que Mónaco es una carrera particular, capaz de abrir oportunidades si el equipo consigue ordenar la puesta a punto, ejecutar una buena clasificación y sostener una estrategia precisa.
La mirada de Nielsen fue clara: el equipo necesita mejorar el balance, ayudar a Colapinto en tracción y frenada, consolidar el rendimiento de Gasly y aprovechar la evolución del circuito.








