Mercedes tiene los títulos al alcance, pero Red Bull consiguió que el cierre de la temporada ya no parezca tan cómodo. Dos victorias consecutivas de Max Verstappen y un fin de semana completo en Singapur alcanzaron para cambiar la conversación. El equipo que durante buena parte del año buscó cómo acercarse ahora obliga a los demás a preguntarse cómo vencerlo.
Red Bull vuelve a incomodar: Verstappen gana y el equipo empieza a encontrar respuestas
Los triunfos en Malasia y Singapur muestran una recuperación que va más allá de los resultados. Mekies destacó el aporte de Verstappen para orientar el desarrollo, aunque el cierre del programa de mejoras abre un interrogante: cuánto podrá sostener este avance mientras sus rivales siguen trabajando

La recuperación tiene peso por los escenarios en los que se produjo. Red Bull estuvo en condiciones de ganar en Bakú, dio el paso en Sepang y volvió a imponerse en Marina Bay. Tres circuitos con exigencias diferentes ofrecen un argumento más sólido que una actuación aislada. Todavía no permiten asegurar que dominará lo que queda del campeonato, pero sí muestran que encontró respuestas que antes le faltaban.

En ese proceso, Laurent Mekies puso el foco en Verstappen. Sus elogios ayudan a entender cómo trabajó el equipo para salir de un comienzo de temporada marcado por la falta de rendimiento y los problemas de confiabilidad.
“Su aporte es enorme. Su sensibilidad técnica es extraordinaria”, sostuvo el responsable de Red Bull.
La importancia de esa capacidad está en lo que ocurre después de cada salida a pista. Un piloto puede advertir que el auto no responde; explicar con precisión dónde y cómo pierde rendimiento les da a los ingenieros una referencia para buscar soluciones. Según Mekies, Max tiene una habilidad especial para señalar esas limitaciones, tanto en el comportamiento del auto como en la unidad de potencia.
El propio jefe de equipo agregó un matiz que vale tanto como el elogio: identificar un problema no significa poder resolverlo de inmediato. Red Bull también tuvo que atravesar esa distancia entre saber qué estaba mal y encontrar la manera de corregirlo.
Por eso, adjudicar la recuperación solamente a Verstappen dejaría afuera una parte importante del trabajo. Sus indicaciones orientaron el desarrollo; las mejoras del equipo le dieron un auto con el que pudo volver a ganar. Los resultados aparecen cuando ambas cosas funcionan juntas.

Ganar sin dejar de revisar
Singapur fue la expresión más clara de ese avance. Verstappen consiguió las dos poles y ganó tanto el Sprint como el Gran Premio. Aun así, Mekies aseguró que puertas adentro siguieron hablando de lo que necesitaba mejorar.
Esa observación importa porque el éxito también puede esconder dificultades. Cuando el resultado acompaña, es más fácil dar por resueltos problemas que todavía existen. Red Bull, según la descripción de su responsable, mantiene un intercambio directo con su piloto, incluso cuando hay tensión o las soluciones tardan más de lo deseado.

La recuperación ya tiene una consecuencia concreta: el equipo quedó a siete puntos de McLaren en la lucha por el tercer puesto del campeonato de constructores. Esa diferencia le da al cierre del año un objetivo inmediato, además del aprendizaje para la próxima temporada.
Pero Mekies evita presentar estas victorias como una garantía. McLaren también encadenó triunfos antes de perder terreno y Mercedes pasó de un período de dominio a tener dudas sobre sus últimas mejoras. La temporada ya mostró que una ventaja puede durar menos de lo esperado.
El límite de esta recuperación
Red Bull terminó su programa de grandes actualizaciones para 2026. La decisión introduce una dificultad: deberá sostener este nivel mientras otros equipos todavía pueden incorporar cambios.

"No habrá otra mejora sustancial en el auto", confirmó Mekies. Seguirán buscando rendimiento con lo que tienen, ajustando la puesta a punto y aprovechando cada carrera para comprender mejor el conjunto, pero los principales esfuerzos de desarrollo ya apuntan a 2027.
Ahí aparece el equilibrio que deberá cuidar Red Bull. Las victorias invitan a seguir empujando en el presente; la necesidad de volver a pelear un campeonato exige dedicar recursos al próximo auto. Haber recuperado competitividad le permite trabajar sobre una base más alentadora, aunque todavía debe comprobar cuánto de lo aprendido podrá trasladar.
Verstappen volvió a ganar y Mercedes tomó nota. Para Red Bull, el valor de este momento también está en haber encontrado una dirección después de meses de dificultades. Las carreras que vienen dirán si puede sostenerla sin grandes novedades y si esta recuperación alcanza para llegar a 2027 con algo más que entusiasmo.








