El sector energético volvió a crecer contra el año pasado, aunque en la comparación entre trimestres empieza a mostrar el desacople que atraviesa el conjunto de la economía argentina: expansión de actividades extractivas vinculadas al frente externo, frente a una industria doméstica que pierde intensidad.
El sector energético crece empujado por Vaca Muerta, pero empieza a sentir el freno industrial
El indicador energético avanzó 3% interanual en el segundo trimestre, sostenido por electricidad y derivados del petróleo, pero cayó 1,3% frente a los primeros tres meses del año. Minería mantuvo su expansión mientras la energía generada por las propias fábricas para producir retrocedió con fuerza.

El Indicador Sintético de Energía (ISE) aumentó 3% interanual durante el segundo trimestre de 2026, según informó este lunes el INDEC. Sin embargo, la medición desestacionalizada cayó 1,3% respecto del primer trimestre y la tendencia-ciclo bajó 0,5%.

El comportamiento se parece al que ya habían mostrado las cuentas nacionales: entre abril y junio el PBI todavía creció contra 2025, pero retrocedió respecto de los tres primeros meses del año. La energía, uno de los sectores que mejor resistió la desaceleración general, tampoco quedó completamente al margen.
Dentro del trimestre, abril cayó 1,9% desestacionalizado, mayo recuperó 0,7% y junio volvió a retroceder 3,3%. Así, el crecimiento interanual convivió con una pérdida de impulso en el margen.
Petróleo arriba, gas casi plano
Los derivados del petróleo incluidos en el indicador explicaron la mayor expansión, con una mejora interanual de 6,2%. La generación neta de electricidad creció 2,4%, principalmente por una mayor utilización de fuentes térmicas, mientras el gas distribuido —sin contar lo entregado a centrales eléctricas— apenas avanzó 0,2%.

La información del INDEC coincide con el dinamismo que sigue exhibiendo el sector hidrocarburífero. El Instituto Argentino de la Energía General Mosconi calculó que la producción nacional de petróleo alcanzó en mayo un récord y creció 18,1% interanual, con Vaca Muerta explicando alrededor del 70% del total.
Incluso, la expansión continuó al concluir el trimestre: en julio la producción llegó a 916.200 barriles diarios, 17,2% más que un año atrás, impulsada principalmente por Vaca Muerta, de acuerdo a los datos difundidos por la Secretaría de Energía del Ministerio de Economía de la Nación.

Ese desempeño vuelve a colocar al complejo energético entre los motores que sostienen producción y generación de divisas, aun cuando otras actividades vinculadas al mercado interno muestran menor tracción.
La electricidad de las fábricas a la baja
Una señal distinta aparece cuando el INDEC observa la energía que las propias empresas generan para utilizar en sus procesos productivos. La autogeneración conjunta de minería e industria cayó 3,7% interanual en el segundo trimestre. Pero el promedio esconde nuevamente dos realidades.
En minería aumentó 4,1%, mientras la energía que esas empresas despacharon al Mercado Eléctrico Mayorista creció 19,3%. En la industria manufacturera sucedió lo contrario: la autogeneración total disminuyó 11,5% y la destinada directamente al autoconsumo fabril bajó 12,7%.

La secuencia industrial fue negativa durante todo el trimestre: el autoconsumo cayó 8,5% en abril, 17,6% en mayo y 12% en junio.
El indicador releva un panel específico de establecimientos que generan su propia electricidad. Pero es una señal que coincide con el resto de las estadísticas del sector: durante los últimos meses la manufactura perdió producción, mantuvo elevada capacidad ociosa y las propias empresas señalaron a la debilidad de la demanda interna como principal límite para producir más.

La diferencia con minería es marcada. Un año atrás, durante el segundo trimestre de 2025, la autogeneración manufacturera había aumentado 14%; ahora cae 11,5%. En minería pasó de crecer 1,6% a hacerlo 4,1%.
Biodiésel: rebote desde un piso bajo
El otro capítulo relevante está en los biocombustibles. La producción llegó a 294.848 toneladas entre abril y junio, 20% más que un año antes. Los despachos al mercado interno aumentaron 12,2%. Abril, mayo y junio registraron incrementos productivos de 26,5%, 24,6% y 12,7%, respectivamente.

Pero la comparación parte de un nivel particularmente deprimido: en el segundo trimestre de 2025 la producción había caído 30,8%. El rebote actual, por lo tanto, no implica que la actividad haya recuperado todavía los volúmenes anteriores.
Una reciente estimación de la Bolsa de Comercio de Rosario, publicada por El Litoral, señaló que entre enero y julio la producción acumulada fue 12% superior a la del año pasado pero continuó siendo el tercer registro más bajo en 17 años, en un sector cuya capacidad instalada se concentra principalmente en Santa Fe.

El dato adquiere especial relevancia mientras permanece abierto el debate nacional por un nuevo régimen de biocombustibles, que tiene a las grandes plantas del cordón agroexportador y a las pymes santafesinas discutiendo cómo se repartirá un mercado interno todavía regulado.
El bioetanol, en cambio, retrocedió 2,2% durante el trimestre. También allí hubo diferencias: el elaborado con caña de azúcar cayó 16,2%, mientras el proveniente de maíz aumentó 6,2%.
La inversión mira el desempeño
Las expectativas empresarias completan la divergencia. Para el tercer trimestre, la mayoría de las compañías eléctricas, gasíferas y petroleras no anticipa grandes cambios en la demanda interna. Sin embargo, las intenciones de inversión permanecen elevadas: el INDEC relevó planes entre buena parte de las petroleras y la totalidad de las gasíferas consultadas.
La inversión energética mantiene así una lógica diferente a la que exhiben otras ramas productivas: buena parte de los proyectos está orientada a ampliar capacidad, producción e infraestructura en un sector que tiene cada vez mayor inserción externa.
Quedará, entonces, para el segundo semestre del año determinar si esa expansión logra subsanar la caída de la industria y el consumo interno, o si ISE empieza también a moderar el principal motor que hasta empuja a la actividad económica nacional.










