La ONU debatirá de urgencia la intervención de EE.UU. en Venezuela tras la captura de Maduro
El Consejo de Seguridad de la ONU se reunirá de urgencia este lunes 5 de enero en Nueva York para debatir la legalidad de la operación militar de Estados Unidos en Venezuela que terminó con la captura de Nicolás Maduro. La cita fue solicitada por Colombia con apoyo de China y Rusia, en un clima de máxima tensión diplomática.
El Consejo de Seguridad debatirá el lunes 5 de enero la operación de EE.UU. Foto: Reuters
La crisis venezolana entró en fase multilateral. El Consejo de Seguridad tratará este lunes el operativo de Estados Unidos, cuestionado por su escala y por el uso de la fuerza sobre territorio soberano, tras la captura de Nicolás Maduro y su traslado a Nueva York.
El pedido de sesión de emergencia partió de Colombia y sumó respaldo de China y Rusia, una señal de que el caso ya no se discute solo en clave regional. En el centro del debate estará la Carta de la ONU y el encuadre legal de la intervención.
Pedido colombiano
Bogotá impulsó la reunión con un argumento doble: evitar una escalada en la frontera y forzar un canal institucional que contenga la crisis. Para Colombia, el riesgo inmediato no es solo político, sino también humanitario: desplazamientos, violencia interna y presión migratoria.
Colombia pidió la reunión con apoyo de China y Rusia. Foto: REUTERS
China y Rusia acompañaron el planteo y anticipan un choque duro con Washington. En los pasillos diplomáticos, el respaldo de ambas potencias suele leerse como antesala de una discusión de vetos: cuando el Consejo se parte, la salida queda atada a la correlación de fuerzas.
La convocatoria llega después de que António Guterres advirtiera que lo ocurrido puede sentar “un precedente peligroso” para el orden global. La Secretaría General teme que se normalice el uso de la fuerza unilateral y que la legalidad internacional quede reducida a una disputa de poder.
Advertencia ONU
El mensaje del secretario general no fue un gesto abstracto. En Naciones Unidas, el concepto de “precedente” funciona como alarma: si un caso se legitima por hechos consumados, otros actores podrían invocar el mismo manual para intervenir, capturar líderes o imponer autoridades sin aval multilateral.
Guterres habló de “precedente peligroso” para el orden internacional. Foto: Xinhua
En esa línea, el debate del lunes pondrá bajo la lupa la “Resolución Absoluta” —como se tradujo en algunos despachos la operación “Absolute Resolve”—, con preguntas sobre proporcionalidad, objetivos militares y marco jurídico. La legalidad del recurso a la fuerza será el eje.
Washington intentará sostener su posición con el argumento de la legítima defensa, bajo el Artículo 51 de la Carta de la ONU, que obliga a notificar al Consejo cuando un Estado actúa frente a un ataque. Los críticos, en cambio, dicen que la intervención quebró normas básicas.
Choque potencias
Donald Trump alimentó el incendio con una frase que retumbó en cancillerías: afirmó que Estados Unidos dirigirá Venezuela hasta que exista una transición “segura”. La definición, por su peso simbólico, empuja el debate hacia un terreno todavía más delicado: administración externa y soberanía.
Del lado venezolano, el embajador ante la ONU, Samuel Moncada, denunció una “guerra colonial” con objetivo de imponer un “gobierno títere” y capturar recursos. En particular, apuntó al petróleo como móvil estratégico, un argumento que suele aparecer cuando se discuten intervenciones.
Estados Unidos rechazará la idea de “cambio de régimen” y buscará encuadrar la captura de Maduro como un acto de justicia. En ese marco, el embajador Mike Waltz publicó que no se trata de reemplazar un gobierno, sino de hacer cumplir la ley contra un “régimen narcoterrorista”.
Línea roja
La sesión será la tercera en pocos meses sobre Venezuela, pero con una diferencia decisiva: esta vez no se discuten sanciones o elecciones, sino una acción militar y un líder detenido fuera de su país. Eso convierte el expediente en una prueba de estrés para el sistema internacional.
En el Consejo, la pregunta que sobrevuela es simple y explosiva: qué reglas quedan en pie cuando una potencia decide ejecutar el cambio por la fuerza. Si el caso se “normaliza”, la ONU pierde capacidad de arbitraje; si lo condena, choca contra la realidad del poder de veto.
Lo que ocurra el lunes no cerrará la crisis, pero puede fijar el marco: una condena, un llamado a desescalar o un bloqueo por vetos. En cualquier escenario, Venezuela deja de ser un conflicto doméstico y se convierte en un precedente que el mundo discutirá por años.