Quien suscribe estas líneas debió, por actividad profesional, volver sobre las carreras de dos viejos conocidos, que -más allá de diferencias de géneros y estéticas- tienen una cosa en común: se destacan en las artes plásticas y la música. Es decir: Dios, la Providencia, el Supremo Arquitecto del Universo, el Primer Motor aristotélico o una peculiar alineación de genes y crianza les brindaron dos talentos artísticos. Alguno dirá: "¿Por qué a ellos dos, y a otros ninguno?"































