Llegan Cartas: Jardín del Líbano y "Toto" Arselli
El legado de un nieto dedicado a embellecer un espacio verde en deterioro resalta la falta de mantenimiento y el olvido institucional en Santa Fe. Por otra parte, un poema en prosa refleja el grito de justicia por las mujeres víctimas de violencia, el que resuena en cada marcha, mientras la sociedad enfrenta la dolorosa realidad de su pérdida.

MARTA SNAIDERO
El pasado mes de abril falleció José Antonio Arselli (Toto), nieto del primer placero que tuvo lo que desde el 15 de Noviembre de 1940 se conoció como Jardín Botánico y luego como Jardín República del Líbano. Supo contarme Toto que dos placas fueron colocadas en homenaje a su abuelo.
Con el paso del tiempo, como sucede en todo lugar que no tiene seguridad y mantenimiento suficiente, este espacio verde emplazado al este de Aristóbulo del Valle al 4700 (lindando al sur con Luciano Torrent), empezó a sufrir síntomas de deterioro y abandono, tantas veces expuestos a través de este medio, entre otros.
Allí vivía Toto, justamente. Su mirada hacia el norte le recordaba cada día que sus pequeños pero prolijos y multicolores jardines esperaban por su cuidado. Porque eran sus manos las que daban vida, con dedicación y esmero, a lo que debía ser una tarea de gestión.
Toto recibía las plantitas de los vecinos y hasta donde sus pasos le permitían lograba que por lo menos hubiera unos metros cuadrados para ver algunas flores (como aquellas que otra vecina, doña Miriam Baietto, frente a su casa, hiciera plantar algunas primaveras).
Muchos fueron los vecinos que reclamaron al candidato en campaña que se ocupe de este emblemático sitio de Santa Fe. Y Toto, al igual que ellos, esperó siempre en vano, aunque menos fuera algo de pintura para mejorar y poner en valor lo que aún queda de la que fue una llamativa, vistosa y poco común fuente "alhambranesca".
Muchas veces los yuyos y la basura se amontonan cerca de aquellos jardines que improvisaba cuidadosamente Toto, esperando ser recogidos cada mañana.
Quizás (quizás, quizás…) una placa sea emplazada alguna vez frente a esos pequeños jardines, para recordar al esmerado nieto del primer placero, quien también dedicó gran parte de su vida a embellecer este, que es "un lugar para todos", tal como puede leerse en un cartel ubicado en el sector de los juegos infantiles, poco frecuentados por cierto.
Ese lugar está situado en Luciano Torrent y Pasaje Rivadavia, donde en virtud de una ordenanza, la Nº 11886 -de la cual me asiste gran mérito-, se logró la correspondiente señalización.
Claro, esa señalética un día se cayó, y fue Toto quien se la entregó a personal municipal de la Guardia de Seguridad Institucional (la GSI). Lamentablemente, hasta hoy no la regresaron ni suplantaron. Lo único que queda de "testigo" de la anterior existencia del cartel que identificaba la esquina en cuestión, es el caño arrancado a ras del piso.
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Cada una menos, duele más
BÁRBARA KOROL
No somos solo un cuerpo. Más allá del rostro, de la mirada, de la apariencia; más allá del sexo que siempre nos condena, las mujeres somos seres que queremos vivir, simplemente vivir en verdadera libertad.
La merecemos. La conquistamos con esfuerzos cotidianos, con revoluciones y con sangre. Y nos siguen violentando, nos obligan a mirar a la muerte con espanto, con la turbación de creer que podría haber sido diferente.
Terminamos siendo los restos de alguien, porque hubo quien deshizo, en un segundo, el vestigio de los sueños, que mutiló un futuro de sonrisas. Y una queda ahí… con el alma desmembrada, el corazón asesinado. Una… vos… o yo,… o todas.
El vacío enorme, una foto pidiendo esa Justicia que no alcanza, el dolor alrededor de una mesa donde hay una mujer menos. Es la rabia de desear la vida y saber que la historia volverá a repetirse, a pesar de todas las marchas y todos los poemas.
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Encontrar la verdad a partir de la duda
ALBERTO FABIÁN ESTRUBIA
Si como seres pensantes nos ubicamos en este complejo momento histórico, es muy difícil estar seguros de que estamos en lo cierto y verdadero. Las carencias y la abundancia son tan marcadas que desequilibran nuestra emotividad y nos sentimos transitando una ciénaga. La verdad y la mentira son puntos de partida y puntos de llegada. Esto nace de una pulsión íntima de estar de un lado o del otro.
Las motivaciones pueden ser distintas y sumativas. Podría dar como ejemplos: "A mí me enseñaron desde chico que tenía que decir la verdad y que mentir era muy feo", "Yo antes de opinar o actuar, veo qué es lo que más me conviene a mí", "Si todos mienten… ¿por qué tengo que decir yo la verdad, y quedar en inferioridad de condiciones?" Y podríamos seguir sumando pensamientos sobre el tema.
Para ir orientándonos sobre cuál puede ser el punto de partida, opino que " la duda", es el instante inaugural de un camino u otro. Esta no predica la credulidad o la incredulidad, sino que nos adentra en un clima de criticidad, esto es, nos permite el ejercicio de la crítica honesta, sana y constructiva.
Pero para hacer un análisis serio, necesito juntar razones, argumentos y hechos de fuentes confiables. Y este es un punto cuestionable.
Pensemos en los canales de televisión, en los diarios, en los grafitis, en los carteles que enarbolan los manifestantes, en fin, en todos los portadores de ideas que nos apabullan diariamente. El que opina es veraz o falaz. Argumenta con verdades o con mentiras.
Pero si juzgamos con honestidad, pensando en el bien de todos y no solo del mío o el de mi elite, podemos llegar a encontrar la verdad, ese valor que buscamos-.
Antes, en tiempos idos, poner en duda una verdad aceptada por todos era algo descabellado, pero nos dimos cuenta que no dudar de lo que nos dicen, nos puede llevar a aceptar el error como algo cierto. ¿Cómo podemos afirmar hoy que la tierra gira alrededor del sol y no es el sol el que gira en torno a la tierra?
Si Claudio Ptolomeo, Nicolás Copérnico y Galileo Galilei no hubieran dudado no podríamos afirmar lo que hoy afirmamos. Y esto podemos aplicarlo a muchas de las pretendidas certezas que tenemos,
Y yendo a la afirmación inicial ¿cómo podemos ocuparnos para tener una opinión política? ¿Quién dice la verdad y quién miente? Esa es la duda que pretendo que usted ejercite y rumbee por donde le dice su conciencia.
















