"Es el último día del año nuevo chino y los detalles con guirnaldas rojas para el festejo no están en Beijing sino que se observan en Quintuco, en un paraje remoto e inhóspito de 200 hectáreas cerca de la cordillera neuquina, donde se erige una imponente obra de ingeniería: una parábola gigante que con toda su estructura de engranajes pesa unas 450 toneladas y con la que China buscará conquistar primero la Luna y, en un futuro no muy lejano, Marte".


































