Cuando decimos que la desinformación socava la democracia, tenemos que entender que no se trata solo de cómo puede afectar el resultado en los comicios o la participación de determinado partido político o fuerza en un contexto electoral o de participación política. Esto tiene que ver que los ciudadanos que, para hacer ejercicio pleno de sus derechos deben acceder, buscar, encontrar, utilizar y producir información y esto es un eje de la vida en democracia: que como ciudadana pueda buscar información, tomar decisiones en base a esa información y, si quiero, pueda comunicar y actuar en mi comunidad. Así que también tenemos que pensar que la desinformación no es solo un tema de medios o discursos, sino que tiene efectos reales y se pueden ver desde cómo incluirme en la vida púbica de mi comunidad, cómo tomo decisiones todos los días, desde si me conviene tomar un colectivo o un Uber, si tengo que hacer una inversión o si tengo que tomar un remedio A o B para una dolencia. Todo esto lo hacemos tomando decisiones con información que adquirimos y si esa información no es confiable podemos hasta dañar nuestra salud.