Mientras la noche del sábado caía sobre el sector noroeste santafesino, el barrio San Agustín II se vio otra vez envuelto en una postal que ya no sorprende, pero sí duele: ráfagas de disparos, corridas desesperadas y jóvenes heridos que, en vez de estar celebrando el fin de semana, terminaron hospitalizados.


































