La muerte de la vicedirectora de la Escuela Especial Nº 2009 Bernardo de Monteagudo provocó una profunda conmoción entre sus compañeros, colegas y allegados. La recordaron como “La Gringa”, una mujer solidaria, de carácter firme y luchadora incansable, que había conseguido titularizarse en el cargo el pasado 23 de febrero.
Dolor y estupor en la comunidad docente de Santa Fe tras el femicidio ocurrido en barrio Sur
María Itatí Yossen se desempeñaba como vicedirectora de la escuela especial 2009 Bernardo de Monteagudo. Había titularizado el 23 de febrero. Se cree que murió asfixiada. Por su parte una vecina de barrio Sur dijo que el hombre señalado como presunto autor del crimen era un rostro habitual en la cuadra: solía pasar cada mañana por los comercios para comprar pan y, según la mujer, nunca había protagonizado situaciones que despertaran preocupación.

Fue encontrada sin vida el sábado en su domicilio de barrio Sur, en un hecho que se investiga inicialmente como un presunto femicidio seguido de suicidio.
El dolor comenzó a expresarse en las redes sociales y en los grupos de mensajes de la comunidad educativa santafesina. Allí, quienes compartieron años de trabajo con María Itatí Yossen intentan todavía asimilar una noticia que los dejó sin palabras.
“Una mujer muy fuerte y luchadora”
“La Gringa”, como la llamaban cariñosamente sus conocidos, aparece en esos recuerdos como una mujer de enorme fortaleza, comprometida con los suyos y acostumbrada a enfrentar las dificultades sin bajar los brazos. Una compañera, que aseguró haber trabajado con ella durante muchos años, resumió su desconcierto con una frase: “No salgo de mi asombro y no entiendo cómo pudo asesinarla”.
En ese mismo mensaje la describió como alguien a quien “siempre le costó todo”, pero que nunca dejó de luchar para salir adelante y ofrecerles lo mejor a sus hijos. También recordó los golpes que había atravesado a lo largo de su vida y la capacidad que tuvo para sobreponerse a ellos.

Los testimonios reconstruyen una historia marcada por pérdidas personales, responsabilidades familiares y mucho esfuerzo. Según esos recuerdos, Yossen había quedado viuda a los 21 años, cuando su primera hija era todavía una bebé.
Tiempo después formó otra pareja y tuvo un segundo hijo con Fabio Firmapaz , señalado hoy como el autor del femicidio.

Quienes la conocieron sostienen que durante años cargó con buena parte de las responsabilidades económicas y familiares, e incluso intentó sostener un pequeño kiosco como alternativa para generar ingresos.
Pero sus compañeros no la evocan solamente por las dificultades que enfrentó. También destacan su manera de relacionarse con los demás. “Ella era muy tranquila, no era de discutir, trataba de mediar, no le gustaban las peleas”, escribió una de las personas que compartió su historia. Y enseguida aclaró: “No era tonta, nunca lo fue. Tenía carácter y sabía qué quería”.

El 23 de febrero había alcanzado un objetivo importante en su trayectoria profesional: se titularizó como vicedirectora de la Escuela Especial Nº 2009 Bernardo de Monteagudo. Desde entonces desempeñaba formalmente esa función, un logro que sus compañeros recuerdan hoy como parte de una vida de esfuerzo y perseverancia.
La noticia de su muerte golpeó de lleno a quienes compartieron con ella la tarea cotidiana en las aulas y los pasillos de la institución. En las palabras que comenzaron a circular después del crimen se repiten la incredulidad, la tristeza y el reconocimiento hacia una mujer que, según coinciden, siempre buscó salir adelante.
Supuesta asfixia
Yossen fue encontrada sin vida el sábado en su domicilio de barrio Sur. En el mismo escenario también fue hallado muerto su expareja, quien habría sido encontrado ahorcado. El episodio fue caratulado inicialmente como un presunto femicidio seguido de suicidio.
En relación con las circunstancias de la muerte de la mujer, trascendió que su cuerpo estaba tendido sobre una cama. Una fuente allegada a la investigación indicó que entre las hipótesis que se analizan figura la posibilidad de que haya sido asfixiada con una almohada u otro elemento similar.

Sin embargo, esa versión no fue confirmada oficialmente y deberá ser contrastada con el resultado de la autopsia y los demás peritajes dispuestos por la PDI para establecer con precisión la causa de muerte.
Mientras avanza la pesquisa, en el vecindario también persiste el desconcierto. Una mujer que vive en las inmediaciones y pidió mantener su identidad en reserva contó cómo se enteró de lo ocurrido a través de su hija.
Desconcierto en barrio Sur
“Mi nena se acerca y me dice: ‘Mami, ¿qué pasó ahí en la esquina?’”. En un primer momento, la vecina no imaginó la gravedad de la situación. “Le digo: ‘No sé, capaz que robaron’. Ni nos metimos adentro”, recordó.
La dimensión de la tragedia comenzó a conocerse después, cuando los mensajes circularon por los grupos comunitarios y confirmaron que una mujer había sido encontrada sin vida y que su expareja también había muerto.
La vecina señaló que el hombre era una presencia habitual en la cuadra. Alquilaba una propiedad en el sector desde hacía poco tiempo y solía acercarse a los comercios de la zona. “Venía tipo a las 9 siempre a comprar dos pancitos”, recordó. Según su testimonio, mantenía un trato cordial con los vecinos y nunca habían advertido comportamientos que hicieran prever un desenlace semejante.

Tampoco escucharon gritos, detonaciones ni algún episodio que les llamara la atención durante la mañana del sábado. “Fue algo inesperado, porque nadie sintió nada”, lamentó.
Así, mientras la investigación judicial busca establecer con precisión cómo ocurrió el crimen, en la comunidad educativa y en el barrio Sur se impone una misma sensación: la de una pérdida difícil de comprender.
Para sus compañeros, María Itatí Yossen no será recordada solamente por la tragedia que terminó con su vida, sino por aquella “Gringa” solidaria, trabajadora y luchadora que había conseguido, después de tantos esfuerzos, consolidar un lugar en la escuela que integraba.








