Juan Carlos Luqui tiene por delante uno de los desafíos más importantes de su calendario deportivo. Este fin de semana participará de la Media Maratón de Buenos Aires, una competencia que reúne a corredores de Argentina, Sudamérica y otras partes del mundo.
Juan Carlos Luqui corre este fin de semana la Media Maratón de Buenos Aires: cómo se prepara
El entrerriano, santafesino por adopción, será protagonista este fin de semana de una de las principales competencias de running del calendario. Su preparación combina hasta 140 kilómetros semanales, sesiones de gimnasio y una rutina que debe adaptar a sus compromisos laborales.

Para el atleta, la carrera representa una oportunidad para medir su preparación, buscar mejorar sus marcas y competir junto a algunos de los principales referentes de la disciplina.
Su llegada a esta competencia es parte de un recorrido que comenzó durante la infancia, cuando empezó a entrenar en una escuela de triatlón de La Paz, Entre Ríos. A los 12 años interrumpió la actividad y durante varios años se dedicó al básquet. A los 18 retomó el triatlón y, en 2017, aproximadamente a los 27 años, decidió apostar con mayor fuerza por el deporte.
Durante esa etapa se desempeñó como triatleta semiprofesional, aunque siempre mantuvo el trabajo y los estudios en paralelo. En 2023 dejó el triatlón y decidió concentrarse exclusivamente en el running y el trail running, con participación en carreras de calle y de montaña.

Ahora, toda esa experiencia vuelve a ponerse a prueba en la Media Maratón de Buenos Aires.
Una carrera que reúne a corredores de todo el mundo
Para Luqui, la Media Maratón de Buenos Aires es uno de los acontecimientos principales del año para quienes compiten en carreras de calle.
La prueba reúne a numerosos atletas argentinos y también a corredores de distintos países de Sudamérica. A eso se suma la presencia de delegaciones de atletas profesionales provenientes de otras partes del mundo, entre ellos corredores de Kenia y Etiopía.

El año pasado, según recordó Luqui, también participó un corredor de Uganda.
Para quienes practican este deporte, la presencia de atletas de esos países representa la posibilidad de competir en un escenario con corredores que son considerados referentes internacionales de la actividad.
Pero el atractivo de la carrera no se limita al nivel de sus participantes. Para Luqui, también es una competencia en la que los corredores llegan después de una preparación específica y buscan medir su rendimiento.

“Es donde uno busca bajar las marcas y poder llegar lo más adelante posible”, explicó.
La Media Maratón de Buenos Aires, por lo tanto, funciona como una instancia para evaluar el trabajo realizado durante las semanas anteriores y comprobar cómo responde el cuerpo ante una competencia de alta exigencia.
En su caso, el objetivo está puesto en competir, intentar mejorar sus registros y aprovechar la experiencia de participar de una carrera que considera especialmente importante dentro del calendario de los corredores de calle.
Hasta 140 kilómetros semanales para llegar preparado
La preparación de Luqui para una competencia de estas características implica una rutina que se extiende durante toda la semana.

Corre de lunes a domingo y trata de incorporar dos días de doble turno. Además, suma entre dos y tres sesiones de gimnasio por semana.
La organización de los entrenamientos, sin embargo, debe adaptarse a su actividad laboral. Durante la mañana tiene horas de consultorio y por la tarde trabaja con entrenamientos personalizados. Por eso, no siempre consigue realizar el segundo turno que tenía previsto.
Hay días en los que las obligaciones laborales o situaciones que aparecen de manera imprevista modifican el entrenamiento. Para Luqui, una de las principales dificultades en esos casos es aceptar mentalmente que no pudo cumplir con lo planificado.
Su manera de afrontarlo es entender que se trata solamente de un día y que un entrenamiento que no pudo realizar no debe poner en riesgo todo el proceso.

Cuando consigue mantener la planificación, los lunes, miércoles y sábados suelen ser sus jornadas más exigentes. El resto de los días están orientados principalmente a sumar kilómetros.
Los domingos quedan reservados para las corridas más largas. En esas jornadas suele recorrer entre 25 y 30 kilómetros.
Durante los demás días, los entrenamientos pueden tener entre 12 y 18 kilómetros por turno.
En las semanas previas a una competencia, el volumen total alcanza aproximadamente entre 120 y 140 kilómetros semanales. Ese nivel de entrenamiento suele mantenerse durante bloques de seis semanas.
La rutina no se limita a correr. El descanso, la alimentación y la suplementación también forman parte de su preparación.
Sin embargo, Luqui asegura que no vive ese proceso como una dificultad. Por el contrario, disfruta de la actividad y considera que esa forma de entender el entrenamiento hace que la preparación resulte más llevadera.

El cansancio también se entrena desde la cabeza
La experiencia acumulada durante años de competencia le permitió desarrollar estrategias para enfrentar uno de los momentos más difíciles para cualquier corredor: cuando aparece el cansancio y parece que las fuerzas empiezan a terminarse.
En esos momentos, Luqui recuerda entrenamientos duros y carreras que logró superar.
Uno de los recuerdos que más tiene presente es la CCC UTMB, una competencia de 100 kilómetros que corrió el año pasado. Durante aquella prueba atravesó un momento en el que sintió que había llegado a su límite.
Sin embargo, pudo superar esa instancia y completar la carrera.

Esa experiencia quedó como una referencia para enfrentar futuras situaciones de cansancio. Cuando vuelve a aparecer esa sensación, intenta recordar lo que ya pudo atravesar y recurrir a la fortaleza mental para continuar.
Su estrategia consiste en convencerse de que todavía puede avanzar un poco más.
Para Luqui, allí aparece la resiliencia. La capacidad de atravesar un momento crítico y continuar, incluso cuando surge la sensación de abandonar, forma parte de lo que aprendió durante los años de entrenamiento.
También aprendió que no todo depende de la fuerza física. En algunas competencias, explicó, los momentos más difíciles pueden ser más mentales que físicos.

Aprender a respetar los tiempos de cada carrera
El running también le permitió a Luqui conocerse mejor.
Con el paso de los años aprendió qué distancias se adaptan mejor a sus características y cuáles son las competencias que más disfruta. Pero, sobre todo, incorporó una enseñanza que considera fundamental para cualquier proceso deportivo: la paciencia.
Durante una etapa de su trayectoria quiso correr todas las carreras que se le presentaban. Con el tiempo comprobó que esa decisión no siempre se traducía en los resultados que buscaba.

La experiencia lo llevó a ser más consciente de su situación y de sus posibilidades.
Entender dónde está parado, qué puede hacer y qué todavía no puede hacer le permitió aprender a respetar los procesos.
Para él, tener paciencia no significa dejar de buscar mejores resultados. Significa entender que cada objetivo requiere una preparación y que respetar ese camino permite avanzar de manera progresiva.
Esa filosofía será parte de su participación este fin de semana en la Media Maratón de Buenos Aires.
Después de años vinculados al deporte, desde aquellas primeras experiencias en el triatlón de La Paz hasta su actual dedicación al running y al trail running, Luqui llega a la competencia con una preparación que puede alcanzar los 140 kilómetros semanales.
La carrera será una nueva oportunidad para poner a prueba ese trabajo, buscar una mejor marca y disfrutar de una disciplina que, más allá de los tiempos y las distancias, le enseñó a conocerse, a ser paciente y a confiar en los procesos.










