Luego de una competencia deportiva, especialmente en contextos de alta exigencia como un Mundial o una temporada profesional, el cuerpo necesita recuperar energías en poco tiempo. En ese proceso, el masaje deportivo cumple una función complementaria junto al trabajo de kinesiólogos, médicos y nutricionistas.
Cuáles son los beneficios de los masajes después de la actividad deportiva
Tomás Carballo, masajista de Unión Fútbol Femenino, explicó cómo esta práctica ayuda a disminuir tensiones, aliviar la fatiga y acompañar la recuperación de los deportistas.

En Primera Mañana, Tomás Carballo, masajista de Unión Fútbol Femenino, explicó cuál es el objetivo de esta práctica y aclaró que no reemplaza tratamientos médicos, sino que aporta bienestar y ayuda a disminuir las tensiones acumuladas tras el esfuerzo físico. “Es un complemento a todo lo que realizan los demás profesionales. Es algo que aporta un poco más, un plus”, explicó.

Herramienta post competencia
En los planteles profesionales, el masaje se utiliza especialmente cuando existe poco tiempo entre un partido y otro. El objetivo principal es ayudar al deportista a sentirse mejor y reducir la fatiga acumulada. “Lo que se busca con el masaje en tan poco tiempo de recuperación que hay entre partido y partido es que el jugador pueda recibir un bienestar momentáneo”, señaló Carballo.
El especialista remarcó que no se trata de una rehabilitación ni de un tratamiento para lesiones. “No hablamos de una recuperación de una patología, sino que es algo momentáneo”, aclaró.
Según explicó, el masaje puede ayudar a generar una sensación de alivio, disminuir tensiones musculares y favorecer la relajación luego del esfuerzo físico. “La idea es que la persona después de la sesión de masajes sienta un alivio, una disminución en las tensiones, pueda buscar esa sensación de mejora que te da el después, de sentirte un poco más relajado”, detalló.
Masajista vs. kinesiólogo
Carballo también destacó la importancia de diferenciar el trabajo del masajista del rol del kinesiólogo, ya que suelen confundirse ambas funciones.
“El kinesiólogo se enfoca en la salud, en la rehabilitación, trabaja con una patología de base, realiza un tratamiento, una terapia y tiene un plan de trabajo con el paciente”, indicó. En cambio, el masajista trabaja desde otro enfoque. “No utilizamos máquina, no utilizamos una patología”, indicó.

Por ese motivo, ante una lesión o un dolor específico, recomendó consultar primero con un profesional de la salud. “Lo primero que tenemos que hacer nosotros como masajistas es recomendarle y derivarle a un profesional que esté mejor preparado, ya sea un médico o un kinesiólogo”, sostuvo.
Masajes en períodos de alta exigencia
En competencias donde los jugadores tienen pocos días de descanso entre partidos, el objetivo cambia según la necesidad del momento. No siempre se busca relajar, sino también preparar al cuerpo para volver a competir. “Tratar de disminuir la fatiga, esa tensión que se acumula durante tantos días seguidos”, señaló Carballo.
Además, señaló que el masaje también tiene un impacto en el aspecto mental. “Se sabe que el masaje también ayuda a la parte mental a relajar la mente, la cabeza, a bajar las revoluciones”, afirmó.

Para el especialista, la experiencia no depende solamente del trabajo manual, sino también del ambiente generado durante la sesión. “El masaje no es solamente la terapia que se hace con las manos, sino también los aromas que se utilizan durante la sesión, las luces, la música, todo tiene que ver para ayudar a cada parte de la persona”, explicó.
Vínculo con el deportista
Más allá del trabajo físico, Carballo destacó que muchas veces el masajista se convierte en una persona de confianza para los jugadores, quienes durante una sesión pueden expresar molestias o preocupaciones. “Se genera ese espacio de charla entre el masajista y el jugador, en donde es un espacio de confianza”, contó.

Según explicó, esa comunicación es importante para luego transmitir la información al cuerpo técnico y al equipo médico. “Lo indicado es que uno le pueda comunicar al kinesiólogo y al técnico qué es lo que se estuvo charlando en esa sesión de masajes”, señaló.
De la elite deportiva al uso cotidiano
Carballo también contó cómo fue su recorrido profesional hasta llegar al deporte de alto rendimiento. Comenzó con un curso básico de masajista y luego se especializó en el área deportiva en la Asociación Argentina de Masajistas.
Con el tiempo trabajó con jugadores de primera división de Unión, tanto de fútbol como de básquet, además de acompañar a deportistas de otras disciplinas como el boxeo.
Actualmente forma parte del equipo de Unión Fútbol Femenino, donde trabaja junto a una kinesióloga y acompaña a las jugadoras en su adaptación a la exigencia de la Primera División.
“El masajista cumple esa función de darle una mano, unas manos extra al kinesiólogo”, explicó. Además, destacó que el masaje dejó de ser una práctica exclusiva de atletas profesionales. “Hace un tiempo el masaje cambió, dejó de ser algo para elite, dejó de ser algo solamente para la gente apoderada y empezó a ser algo más cotidiano”, afirmó.
Para quienes realizan actividad física, recomendó complementar el entrenamiento con buenos hábitos, especialmente el estiramiento. “Muchas veces lo que se recomienda es estirar más de lo que uno piensa que hace, esos dos minutos después del gimnasio. Es necesario más estirar cuando uno se despierta, cuando uno se va a dormir”, concluyó.











