La médica estética Vanesa Abramovich (MP 5809) explicó cómo se diferencian los tratamientos más conocidos, cuándo conviene comenzar con los cuidados preventivos y qué precauciones tomar antes de realizarse un procedimiento. Además, advirtió sobre las expectativas que generan las redes sociales y la importancia de recurrir a profesionales habilitados.
Bótox o ácido hialurónico: una médica explicó sus diferencias y cuándo conviene usarlos
La especialista Vanesa Abramovich explicó a qué edad comenzar con los cuidados preventivos, qué precauciones tomar antes de un procedimiento y por qué es fundamental consultar con profesionales habilitados.

El objetivo de la medicina estética no es transformar por completo un rostro, sino acompañar los cambios que aparecen con el tiempo y mejorar el bienestar de cada persona. Para Abramovich, la calidad de la piel es la base de cualquier tratamiento.
“Buscamos es reencontrarnos con una imagen que vamos perdiendo con el correr del tiempo y que hace que esto que nosotros vemos reflejado en el espejo no nos guste tanto”, explicó.

La especialista sostuvo que los procedimientos deben respetar las facciones y características individuales. “Se busca generar pequeños cambios sin cambiar la esencia que uno arrastra”, señaló.
Bótox vs. ácido hialurónico
Aunque suelen confundirse, la toxina botulínica y los rellenos con ácido hialurónico tienen funciones distintas. La primera se utiliza para atenuar las arrugas relacionadas con los movimientos faciales y prevenir que se marquen con el tiempo. El segundo permite recuperar volúmenes que se pierden en determinadas zonas del rostro.
“Son dos productos que se utilizan para tratamientos completamente diferentes”, aclaró Abramovich.
La médica indicó que entre los 30 y los 35 años puede ser oportuno evaluar el uso de toxina botulínica con fines preventivos, mientras que los rellenos suelen considerarse cuando aparecen pérdidas de volumen más evidentes. Sin embargo, remarcó que la indicación depende de las características y necesidades de cada paciente.
Rutinas diarias y prevención
El cuidado de la piel no comienza cuando las arrugas se vuelven visibles. La limpieza, la hidratación y el uso de productos adecuados para cada tipo de piel forman parte de una rutina que ayuda a mantenerla en buenas condiciones.
“Los pasos principales son dirigirse a algún médico que haga medicina estética para hacer una evaluación inicial y lo más importante es tener una rutina de limpieza diaria”, sostuvo.

Abramovich explicó que los productos dermatocosméticos complementan los procedimientos médicos, pero no los reemplazan ni viceversa. “Yo me hago un tratamiento estético cualquiera, pero después necesito todos los días hacer que mi piel siga estando con buena calidad de piel. Eso lo consigo con la dermatocosmética”, afirmó.
También destacó la importancia del protector solar durante todo el año, incluso cuando está nublado. “El protector solar yo me lo tengo que poner antes de salir de mi casa”, recomendó.
Los cambios que llegan con la menopausia
Las modificaciones hormonales propias de la menopausia pueden afectar la estructura de la piel, que tiende a volverse más fina, perder hidratación y reducir su contenido de colágeno y elastina.
Por eso, la especialista consideró importante comenzar antes con medidas preventivas. “La prevención es tratar de llegar a la menopausia, que eso no lo podemos evitar, con la mejor calidad de piel que tengamos”, explicó.

La planificación debe adaptarse a cada etapa y no necesariamente requiere tratamientos inyectables. Según Abramovich, una evaluación profesional permite determinar si alcanza con cuidados cosmetológicos o si conviene incorporar otros procedimientos.
Redes sociales y límites de los tratamientos
Las imágenes que circulan en internet pueden generar expectativas que no siempre son realistas o compatibles con las facciones de cada persona. Por eso, la consulta inicial permite conocer qué desea mejorar el paciente y establecer objetivos posibles.
“A mí me gusta mucho de esta primera consulta escuchar qué es lo que quiere la paciente”, comentó Abramovich. A partir de esa conversación, evalúa la piel, los gestos y las facciones para elaborar un plan personalizado, que puede desarrollarse durante tres o cuatro meses o más.
La médica también destacó que el profesional debe saber cuándo desaconsejar una intervención. “Siempre debería estar el límite. El tema es que hay mucha información y mucho bombardeo con estereotipos a seguir. Pero ahí está la visión del médico justamente en saber decir hasta cuándo”, afirmó.

En ese sentido, recomendó consultar a médicos matriculados y especializados, capaces de explicar qué resultados pueden alcanzarse y qué procedimientos no son convenientes para cada caso.
Cómo reducir los riesgos
Entre las posibles complicaciones de los tratamientos inyectables, Abramovich mencionó las infecciones en los puntos de aplicación. El riesgo puede relacionarse con la higiene, el manejo del instrumental y la manipulación de los productos utilizados.
Por eso, aconsejó verificar que tanto el establecimiento como el profesional estén habilitados. También pidió prestar atención a las ofertas de precios demasiado bajos, que pueden ser una señal de alerta sobre la procedencia o la calidad de los insumos.
“Cuando uno ve muy barato en estética, hay que dudar de la calidad del producto. Eso siempre lo digo porque los tratamientos estéticos en realidad el insumo es caro”, advirtió.
Bienestar más allá de la imagen
La alimentación equilibrada, la actividad física y los hábitos cotidianos también forman parte del cuidado integral. Para Abramovich, estos factores influyen en el bienestar general y pueden reflejarse en el estado de la piel.
Además, señaló que sentirse conforme con la propia imagen puede repercutir en la autoestima. “Toda la paciente que empieza a amigarse con su imagen en el espejo, automáticamente se le levanta la autoestima y es una mujer que se presenta diferente al mundo”, expresó.
Como recomendación final, la médica invitó a informarse y realizar una consulta antes de decidirse por un procedimiento. “No necesariamente me tengo que inyectar cosas, no necesariamente tengo que conectarme a un aparato y que por ahí con pequeñas cositas genero grandes cambios”, concluyó.












