La salud visual dejó de abordarse únicamente desde el tratamiento de enfermedades para incorporar un enfoque más integral, en el que la nutrición y la suplementación cumplen un rol cada vez más relevante. Así lo explicó la médica oftalmóloga Marcela Fruttero, quien destacó los avances científicos que respaldan esta mirada dentro de la práctica clínica actual.
Suplementación ocular: en qué consiste y por qué la recomiendan los especialistas
La oftalmóloga Marcela Fruttero explicó los fundamentos científicos, los beneficios y en qué casos se indica esta estrategia para proteger la retina y cuidar la visión.


Respaldo científico
“La suplementación ocular es un tema que tiene actualmente una relevancia categórica en la oftalmología”, afirmó Fruttero, al referirse a los cambios que se produjeron en los últimos años. Según detalló, este campo logró consolidarse gracias a estudios de gran escala que aportaron evidencia concreta.
“Hay un estudio que cambió la historia que se llamó Elets”, explicó. Estos trabajos —conocidos a nivel internacional como estudios AREDS y AREDS 2— evaluaron durante años a miles de pacientes con degeneración macular asociada a la edad para determinar si una combinación específica de vitaminas y minerales podía frenar la progresión de la enfermedad.
Los resultados demostraron que ciertas fórmulas antioxidantes lograron reducir el riesgo de avance hacia estadios más severos, lo que marcó un antes y un después en la prevención del deterioro visual.
Desde el campo médico, se reconoce que ciertos suplementos con antioxidantes, vitaminas y minerales pueden contribuir a ralentizar la progresión de esta patología. Organismos internacionales han validado fórmulas específicas que incluyen vitamina C, vitamina E, zinc, cobre, luteína y zeaxantina, especialmente en estadios intermedios de la enfermedad.
Epigenética y hábitos
Uno de los conceptos clave que atraviesa este nuevo enfoque es el de la epigenética. “La genética tradicional es la que da las instrucciones, el guion, y la epigenética la acción”, explicó la especialista. En ese sentido, remarcó el impacto de los hábitos cotidianos: “Dormir, la alimentación, nuestros hábitos más la suplementación hacen que se despierten o silencien determinados genes”.

Este cambio de paradigma implica que la salud ocular no depende únicamente de la herencia genética, sino también del estilo de vida. La evidencia médica señala que factores como una dieta equilibrada, el control de enfermedades crónicas, la protección frente a la luz azul y el descanso adecuado son fundamentales para preservar la visión.
Además, la retina —tejido clave en el proceso visual— presenta una alta actividad metabólica, lo que la vuelve especialmente vulnerable al estrés oxidativo. Esto refuerza la importancia de incorporar nutrientes con capacidad antioxidante que ayuden a proteger sus células.
Nutrientes clave para la retina
Fruttero destacó el rol de distintos compuestos en la salud ocular. “Tenemos carotenoides como la luteína y la zeaxantina que actúan directamente en la mácula”, señaló. También mencionó minerales esenciales: “Tenemos cofactores facilitadores como el zinc, el cobre, el selenio”.
A esto se suman otros componentes que contribuyen al funcionamiento celular: “Tenemos cosas que aumentan la energía de la mitocondria” y “también intervienen los polifenoles y el omega 3”.
Desde la evidencia científica, se sabe que estos nutrientes cumplen funciones específicas: los carotenoides ayudan a filtrar la luz azul y protegen la retina; los ácidos grasos omega 3 favorecen la salud de la superficie ocular; y los minerales participan en procesos antioxidantes clave.
Suplementación personalizada
La especialista fue clara al señalar que no existe una fórmula universal. “No es como que para todos, es un tema muy amplio”, afirmó, y agregó: “Tiene que darse en qué dosis, está como un traje a medida según el caso”.

En la práctica clínica, esto se traduce en indicaciones específicas según cada paciente. Por ejemplo, en personas con degeneración macular en intermedias suelen indicarse fórmulas tipo AREDS 2, con antioxidantes y zinc. En casos de ojo seco, pueden recomendarse suplementos con omega 3.
Para quienes presentan fatiga visual o alta exposición a pantallas, se sugieren carotenoides como luteína y zeaxantina. También pueden indicarse complejos con vitaminas del grupo B o antioxidantes en pacientes con estrés oxidativo elevado.
Este enfoque personalizado es clave, especialmente en un contexto de mayor longevidad. “El desgaste macular es sumamente frecuente después de los 80 años”, advirtió, y subrayó la importancia de la detección temprana para tomar medidas preventivas.
En paralelo, los avances tecnológicos permiten diagnósticos más precisos. “Tenemos aparatos como el OCT, que es una tomografía sin rayos, que trabaja con un nivel de definición muy alto”, explicó. Estas herramientas facilitan el seguimiento de la retina y la evaluación de tratamientos.
Finalmente, Fruttero también puso el foco en los hábitos actuales: “No hubo otro nivel de la civilización con esta exposición a pantallas. Cuando uno mira la pantalla disminuye la frecuencia de parpadeo”. Este fenómeno, asociado al uso intensivo de dispositivos, puede generar sequedad ocular y fatiga visual.
En este contexto, la combinación de controles oftalmológicos, hábitos saludables y suplementación adecuada aparece como una estrategia clave para preservar la visión a lo largo de la vida.











