Fue un tema que quizás pasó desapercibido durante la última sesión del Concejo de Santa Fe, pero que no deja de ser importante puesto que la cuestión medioambiental de los espejos de agua de la ciudad capital -rodeada por ríos y extensos sistemas lagunares- se ven acechados permanentemente por la contaminación.
Pidieron que se coloque señalética informativa con alertas ambientales en cursos de agua de Santa Fe
Desde el Concejo insisten en que el municipio cumpla una resolución aprobada, donde se pedía que haya banderas sanitarias con información sobre la biodiversidad de los ríos y lagunas, e incluso con advertencias sobre focos contaminantes.

Y esto también cobra relevancia en un contexto más complejo aún, y que es el fenómeno de “El Niño”, que de llegar con fuerza a Santa Fe y la región impactaría en eventuales crecidas de los ríos, y seguramente afectará los recursos relacionados a la biodiversidad, como las especies ictícolas y la flora acuática.

El 30 de octubre de 2025, el Deliberativo capitalino sancionó una resolución, la N° 25.546, la cual dispuso que el municipio, a cargo del intendente Juan Pablo Poletti, debía realizar estudios de factibilidad técnica y económica para la instalación de un sistema de banderas sanitarias y señalética informativa en cercanías de los cursos de agua de la capital provincial.
Alertas tempranas
En estos dispositivos debían figurar “mecanismos de alertas tempranas ante posibles situaciones que representen riesgos para la salud pública, como contaminación, floraciones algales u otros factores ambientales”, y tenían que ser actualizados de forma permanente.

La señalética informativa sobre biodiversidad “deberá incluir mensajes educativos y de concientización orientados a promover el cuidado del ambiente, la preservación de las especies locales y el uso responsable de los cuerpos de agua”, dice la aludida resolución.
Y el Ejecutivo Municipal “podrá articular el diseño, implementación y monitoreo de este sistema con centros de investigación locales, universidades y organismos especializados, a fin de garantizar rigor científico y actualización permanente de la información”.

Sin embargo, esto no ocurrió. Por eso, desde el Legislativo local se insistió con un pedido de cumplimiento de esta resolución, instando al Ejecutivo a que lleve adelante el análisis de factibilidad.
Fundamentos
La impulsora de la iniciativa fue la concejala Jorgelina Mudallel, con la coautoría de Jorge Fernández, ambos del Bloque PJ.
En los fundamentos de la resolución, los legisladores locales coinciden -de ser factible el estudio pedido- en la importancia de implementar un sistema integral de banderas sanitarias y señalética ambiental en los cuerpos de agua de Santa Fe, tanto naturales como artificiales, que se utilizan para actividades recreativas, deportivas y turísticas.

Califican como necesario disponer de “un mecanismo visual y accesible que permita comunicar en tiempo real el estado sanitario del agua y los posibles riesgos asociados”.
Con todo, “esto sería un aporte directo al cuidado de la salud de las personas, y transformándose además una política de salud pública integrada en el turismo local” -sostienen-, y más aún teniendo en cuenta la proximidad de los Juegos Odesur 2026.

La colocación de cartelería educativa y de interpretación ambiental “contribuirá a difundir información sobre las especies que habitan en el entorno, las buenas prácticas de convivencia con la naturaleza y la importancia de conservar la biodiversidad acuática”.
En contexto
Investigaciones científicas recientemente difundidas por El Litoral alertaron sobre niveles récord de glifosato, bacterias fecales y metales pesados en ríos y arroyos de la región que desembocan en la cuenca del Paraná.

Se detectaron concentraciones máximas de glifosato y toxicidad letal en arroyos de la región, todo lo cual afecta de forma grave a la biodiversidad acuática local.
A la par, estudios del Conicet en el río Salado identificaron sustancias como antibióticos (ciprofloxacina) y pesticidas, comunicó oportunamente este diario. En varios afluentes se hallaron niveles de Escherichia coli muy por encima de los límites permitidos, además de sedimentos con presencia elevada de cromo, plomo y cobre.












