El municipio busca comprar lomos de burro y tachas "anti velocidad" para ordenar el tránsito en Santa Fe
El presupuesto oficial es unos de 24 millones de pesos. La adquisición apunta a todos los elementos de demarcación vial necesarios para un mayor ordenamiento vehicular. El parque automotor sigue creciendo.
Año 2017. Colocaron un lomo de burro de PVC en Eva Perón y Belgrano. Foto: Archivo
La apertura de las ofertas económicas será el 13 de abril a las 10 horas en la Dirección de Compras, 1° piso del Palacio Municipal. El presupuesto oficial es de $ 24.078.002,79.
Todo esto va en línea con el ordenamiento vial que pretende la actual administración de cara a lo que será la puesta en marcha, en muy poco tiempo, del nuevo Sistema de Estacionamiento Ordenado Municipal (SEOM) para Santa Fe ciudad.
Especificaciones técnicas
De acuerdo a las especificaciones técnicas que acompañan el pliego de bases y condiciones, los elementos de demarcación vial que se pretenden adquirir se utilizarán, como se dijo, para trabajos de "señalización, demarcación vial y ordenamiento del tránsito".
En primer lugar, se menciona la necesidad de comprar delineadores verticales, que son conos de diámetros finos, flexibles y rebatibles, hechos con poliuretano, y que tienen una altura mínima de 70 centímetros y un diámetro de la base de 15 centímetros.
Son esos separadores amarillos y flexibles que se utilizan en, por ejemplo, la demarcación de los sectores para el estacionamiento de motos, e incluso en las ciclovías. "Deberán ser aptos para pavimento de asfalto y hormigón, de color amarillo y con cintas de alta reflectividad", se indica en las especificaciones.
Los delimitadores se utilizan en las ciclovías, por caso. Foto: Archivo Mauricio Garín
También, el municipio refiere a la compra de lomos de burro o reductores de velocidad macizo, de policloruro de vinilo (PVC) o Polipropileno (PP), es decir, materiales duraderos y resistentes a las condiciones climáticas, de 400 milímetros por 500 milímetros.
Los módulos deberán ser una parte de color negro y otra de color amarillo, para que puedan ser identificados visualmente por los conductores. "Además, tendrán que poseer material reflectivo en forma de ojo de gato, y ser aptos para pavimento de asfalto y hormigón", se agrega.
"Tachas"
En las especificaciones se añaden también a otros tipos de reductores muy utilizados en las grandes ciudades, que son las "tachas" amarillas que se colocan para hacer que los vehículos aminoren sus velocidades.
Esta tipología de reductores deberán ser de polipropileno, como se dijo, con forma de tachas de 250 milímetros por 180 milímetros; de color amarillo, con material reflectivo de dos lados con un lente microprismático -tipo ojo de gato-, aptos para pavimento de asfalto y hormigón.
Se incluye otro tipo de tachas reductores de PVC o de PP resistentes al alto tránsito (para ser incluidas en calles y arterias que tienen mucho flujo vehicular), cuyas dimensiones tendrán que ser de 200 milímetros de radio por 45 milímetros de altura.
Se busca generar mejores condiciones de ordenamiento vial. Foto: Archivo Luis Cetraro
Finalmente, se incluyen tachas de señalización vial de alta resistencia al impacto; y tacha solares, de resina poliéster, con celdas fotovoltaicas y baterías incluidas.
Tambores y conos
Por último, se incluyen en el concurso de precios tambores de señalización vial de polipropileno (PP) o de Polietileno Semirrigido (PEMD), con una altura de 900 milímetros, base de 570 milímetros y una capacidad máxima de 200 litros. Deberá contener tres bandas reflectivas.
Estos tambores sirven básicamente para canalizar el tráfico, organizar desvíos y delimitar zonas de obras. Por lo general son de color naranja y cuentan con bandas reflectantes que permiten garantizar la visibilidad de los conductores de autos y motos, previniendo accidentes.
Finalmente, en las especificaciones técnicas se incluyen los conos viales de PVC, cuyas dimensiones deberán ser de 700 milímetros de alto con base de goma maciza, y dos bandas reflectivas.
Como se sabe, estos conos viales sirven para la señalización de obras en la vía pública, pues indican desvíos o trabajos de bacheos; marcan zonas de riesgo, accidentes o restricciones de estacionamiento; también permiten guiar el flujo vehicular y peatonal, separando carriles de forma temporal, entre otros usos.