Las lluvias registradas durante la primera semana de octubre marcaron un punto de inflexión para los cultivos de trigo en el centro de la región pampeana. Con un promedio de 48 milímetros en el área relevada por la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), las precipitaciones llegaron en una etapa clave para la definición del rendimiento y permitieron frenar el deterioro que venía provocando la falta de agua.
El Niño comienza a sentirse en la región central y las lluvias mejoran las perspectivas del trigo
Las precipitaciones dejaron un promedio de 48 milímetros en la región relevada por la Bolsa de Comercio de Rosario, con máximos superiores a los 100 milímetros en algunas localidades. El aporte llegó durante una etapa decisiva para la definición del rendimiento del trigo y permitió mejorar la condición de los lotes, aunque persisten daños por la sequía y las heladas de septiembre.


El informe de la Guía Estratégica para el Agro (GEA) de la BCR, elaborado por Marina Barletta, Florencia Poeta y Cristian Russo, señala que el aporte de humedad mejoró las perspectivas productivas, especialmente en los sectores que recibieron más de 40 milímetros. En esas zonas, los técnicos observan posibilidades de recuperar parte del potencial de rendimiento que había sido afectado por la sequía y las heladas de principios de septiembre.
El cambio en las condiciones meteorológicas también abre expectativas para las próximas semanas. Según el consultor de GEA/BCR Alfredo Elorriaga, comenzó a consolidarse una circulación atmosférica con mayor humedad proveniente del norte y noreste, un patrón más favorable para el desarrollo de lluvias primaverales.
Sin embargo, la recuperación no será uniforme. Las diferencias en los acumulados, el impacto de las heladas y la presencia de enfermedades siguen condicionando las perspectivas de cada zona.
Registros de hasta 100 milímetros en algunas localidades
La región recibió precipitaciones de distribución desigual, aunque los mayores acumulados se concentraron en el este, especialmente en el sur del área relevada.
Entre los registros destacados se encuentran Ramallo, con 102,8 milímetros; Pujato, con 97; Zavalla, con 85; Rosario, con 83; y Montes de Oca, con 80,4 milímetros.
El agua llegó cuando los cultivos atraviesan etapas determinantes para la formación del rendimiento. De acuerdo con el relevamiento de la BCR, el 3% del trigo se encontraba en floración, el 17% en espigazón, el 25% en espiga embuchada, el 30% en hoja bandera y el 25% en encañazón.
Estas fases requieren una adecuada disponibilidad hídrica para sostener el desarrollo de las plantas y avanzar hacia el llenado de los granos. Por eso, las lluvias contribuyen a reducir el estrés hídrico y a limitar nuevas pérdidas de potencial.

La mejora también se refleja en la condición general de los lotes. Los cuadros calificados como regulares disminuyeron cinco puntos porcentuales en una semana y representan ahora apenas el 2% del área evaluada. En tanto, el 10% del trigo presenta una condición excelente, el 53% muy buena y el 35% buena.
Aunque el escenario todavía no permite proyectar los rindes excepcionales de la campaña anterior, las precipitaciones sostienen expectativas favorables. En distintos sectores de la región vuelve a plantearse la posibilidad de superar los 40 quintales por hectárea.
El trigo recupera perspectivas, pero persisten los daños por sequía y heladas
Las estimaciones de los técnicos muestran diferencias entre localidades, en función de las lluvias recibidas y del estado previo de los cultivos.
En Carlos Pellegrini, las precipitaciones fueron consideradas oportunas para recuperar parte del potencial afectado por la sequía y el frío. Allí, las proyecciones apuntan a unos 40 quintales por hectárea, aunque con rendimientos aproximadamente un 20% inferiores a los del ciclo pasado.
En Cañada de Gómez, las expectativas son más elevadas y superan los 50 quintales por hectárea. En María Susana, Casilda y Sanford, las estimaciones se ubican entre 40 y 50 quintales.

En Bigand, las lluvias favorecieron especialmente a los lotes que recibieron más de 30 milímetros, donde el potencial ronda los 40 quintales por hectárea. No obstante, persisten daños provocados por las heladas, que causaron pérdidas de macollos y plantas en algunos sectores. En los cuadros más afectados, las mermas de rendimiento podrían alcanzar el 20%.
En el norte de Buenos Aires, particularmente en las zonas de Pergamino y Rojas, las proyecciones también mejoraron, aunque se mantienen por debajo de los resultados extraordinarios del año pasado. Los técnicos señalan que las jornadas nubladas, las temperaturas moderadas y la presencia de mancha amarilla condicionaron el desarrollo del cultivo.
En esas áreas, los rindes podrían ubicarse entre 60 y 65 quintales por hectárea, lejos de los 80 a 90 quintales obtenidos en los mejores lotes de la campaña anterior.

En el sudeste de Córdoba, en tanto, las lluvias contribuirán a completar el llenado de los granos y favorecer la calidad de la producción.
De esta manera, el agua permitió mejorar las perspectivas generales, aunque las diferencias entre zonas y los daños acumulados durante las semanas anteriores seguirán definiendo los resultados finales.
Un cambio en el patrón de lluvias y nuevas precipitaciones en el pronóstico
Para la BCR, el comienzo de octubre representa un cambio significativo respecto del comportamiento irregular de las precipitaciones que caracterizó al centro de la región pampeana durante las semanas anteriores.

El consultor Alfredo Elorriaga explicó que, desde el inicio del mes, las condiciones atmosféricas comenzaron a favorecer el desarrollo de lluvias y tormentas asociadas al avance de sistemas frontales. A ese proceso se sumó una circulación con mayor aporte de aire cálido y húmedo desde el norte y noreste.
Este patrón resulta más favorable para la distribución de las precipitaciones durante la primavera y coincide con la influencia esperada del fenómeno de El Niño sobre el régimen de lluvias regional.
Para el período comprendido entre el jueves 8 y el miércoles 14 de octubre, el informe anticipó la alternancia de episodios lluviosos con intervalos temporarios de estabilidad. Los pronósticos señalaban la posibilidad de precipitaciones y tormentas de amplia cobertura sobre el centro y noreste del país durante la primera quincena del mes.

Para los productores, la continuidad de este cambio será determinante. Las lluvias recientes permitieron poner un piso a las expectativas de rendimiento del trigo, pero nuevos aportes de humedad serán importantes para acompañar las etapas finales del cultivo.
El escenario es más alentador que el de semanas atrás, aunque la evolución del clima, el estado sanitario de los lotes y los daños provocados por las heladas determinarán cuánto de ese potencial podrá finalmente convertirse en producción.








