El clásico de Belo Horizonte entre Cruzeiro y Atlético Mineiro por la final del Campeonato Mineiro terminó en escándalo con un festival de piñas y una batalla campal y total en el estadio Mineirao.
El clásico mineiro terminó con incidentes tras la victoria de Cruzeiro, cortando la racha de títulos de su eterno rival en un final que desbordó la pasión.

El clásico de Belo Horizonte entre Cruzeiro y Atlético Mineiro por la final del Campeonato Mineiro terminó en escándalo con un festival de piñas y una batalla campal y total en el estadio Mineirao.
Cruzeiro venció por 1-0 al Atlético Mineiro de Eduardo Domínguez por la final del Campeonato Mineiro y cortó una racha de títulos consecutivos de su clásico rival. El epílogo del encuentro terminó en escándalo total con piñas, empujones e insultos de los jugadores de ambos equipos.
Todo comenzó con un encontronazo del arquero del Mineiro, Everson, y el atacante Christian. Esa fue la chispa que encendió toda la hecatombe en el Mineirao. La batalla campal se fue encendiendo como si fuera fuego en un bosque y la final culminó en un desastre total.
Tardaron diez minutos en calmarse las aguas. En medio, hubo piñas, patadas voladores, empujones, insultos y mucho más entre el Atlético Mineiro y el Cruzeiro.
Todo comenzó luego de un choque entre Christian y el arquero Everson dentro del área del conjunto de Galo. Al guardameta no le gustó la acción y reaccionó con un codazo contra el mediocampista rival. Inmediatamente, varios jugadores de Cruzeiro se lanzaron contra el arquero, lo que provocó una trifulca multitudinaria.
En medio del caos, Lucas Romero llegó a propinar una patada voladora contra Everson, quien ya había sido golpeado previamente por Matheus Henrique. A partir de allí la situación se descontroló por completo, con empujones y golpes entre futbolistas de ambos planteles.
Ante la escalada de violencia, el árbitro decidió solicitar el ingreso de la Policía Militar para garantizar la seguridad dentro del estadio, mientras integrantes de los cuerpos técnicos y del personal de seguridad de ambos clubes intentaban separar a los protagonistas.
Por su parte, Eduardo Domínguez mantuvo la calma durante los incidentes e intentó tranquilizar a sus dirigidos, que se encontraban visiblemente alterados por lo ocurrido. Para el ex entrenador de Estudiantes se trató de su final número 12 como director técnico. En total, el DT disputó doce definiciones en su carrera, con un saldo de siete títulos obtenidos y cinco finales perdidas.




