Muchas conductas cotidianas que parecen rasgos de personalidad, elecciones conscientes o simples hábitos pueden tener un origen más profundo. Desde la psicología, distintos enfoques advierten que algunas actitudes frecuentes en mujeres adultas están vinculadas a experiencias traumáticas previas, incluso cuando esas vivencias no son recordadas como “traumas” en sentido estricto.
































