"El occiso" constituye una de las obras más singulares y menos conocidas de la narrativa latinoamericana de entreguerras. Publicado en 1937, el único libro que María Virginia Estenssoro dio a conocer en vida apareció en una Bolivia profundamente transformada por la Guerra del Chaco.
Narrar la muerte
La obra "El occiso" de María Virginia Estenssoro, publicada en 1937, desafía las normas de su época con su enfoque vanguardista sobre la muerte y el deseo.

La crisis abierta tras el conflicto impulsó una renovación intelectual que cuestionó las formas tradicionales de representar el país. Frente al predominio del regionalismo y el realismo social, Estenssoro se inscribió en una vertiente minoritaria de la vanguardia boliviana que privilegió la experimentación formal, la interioridad y el simbolismo.
Su tratamiento de la muerte, el deseo femenino, las relaciones extramatrimoniales y el aborto desafió las convenciones morales de la época y convirtió "El occiso" en un libro maldito para su autora. Estenssoro continuó desarrollando una extensa carrera periodística y diplomática, pero nunca volvió a publicar otro libro de ficción.

El volumen reúne tres relatos -"El occiso", "El cascote" y "El hijo que nunca fue..."- unidos por una misma preocupación: la exploración de los límites entre el cuerpo, la conciencia y la muerte. En el relato que da título al libro, un hombre continúa percibiendo el mundo después de morir y narra, desde el interior de su propio cadáver, el proceso de su descomposición.
La muerte deja así de ser un desenlace para convertirse en el verdadero punto de partida de la narración. Desde las primeras páginas, Estenssoro instala una atmósfera de extrañamiento mediante imágenes de intensa potencia lírica: "Había despertado de un sueño clorofórmico, con una lentitud de siglos./ Había despertado de un sueño de piedra, en una vida de hielo".
Conforme avanza el relato, el tono se vuelve progresivamente más físico y perturbador: "Y el occiso iba desfalleciendo más pronto y deshaciéndose más rápido en tal compañía./ Las costillas, desmochadas, se le astillaban desprendiéndose del esternón./ Los órganos, las vísceras, las entrañas, habían desaparecido".
La explicitud de pasajes como estos, excepcional para la Bolivia de los años treinta, contribuyó decisivamente al rechazo que rodeó la publicación del libro. Vista en perspectiva, "El occiso" revela su carácter precursor. Un año después aparecería "La amortajada", de María Luisa Bombal, cuya protagonista reconstruye su vida desde el interior del féretro.
Y algo más tarde, el argentino Santiago Dabove escribirá "Ser polvo", mítico cuento donde un hombre describe minuciosamente su propia descomposición hasta convertirse literalmente en polvo. Sin necesidad de postular influencias, las tres obras comparten una misma operación narrativa: convertir la conciencia posterior a la muerte en el verdadero sujeto del relato.
El libro de Estenssoro, sin embargo, es cronológicamente anterior a ambos y constituye una de las primeras formulaciones hispanoamericanas de este extraordinario procedimiento narrativo. Su importancia no reside únicamente en su valor histórico, sino en la solidez de una escritura que anticipó una de las vertientes más originales de la narrativa fantástica hispanoamericana.
Considerado hoy un título fundamental de la literatura boliviana del siglo XX, el libro demuestra que la modernidad narrativa del país también encontró expresión en una línea introspectiva y experimental, menos visible que el indigenismo o la narrativa social.
La introducción de Liliana Colanzi acompaña esta edición con una lectura que restituye el lugar de Estenssoro dentro de la vanguardia latinoamericana.
+ INFO
"El occiso", obra de María Virginia Estenssoro, publicada por Universidad Nacional Autónoma de México, año 2022 (42 páginas).













