Estados Unidos, Rusia y China comparten una concepción realista del poder. Los tres consideran el uso de la fuerza como herramienta principal en el campo de las relaciones internacionales, en desmedro de la corriente idealista que prioriza el derecho internacional y la cooperación.
El ataque militar ejecutado por Estados Unidos en Venezuela y la captura de Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores por fuerzas especiales de Delta Force, constituye un hito histórico en las relaciones hemisféricas. Esta operación, que evoca la intervención en Panamá de 1989 contra Manuel Noriega, se inscribe en una realpolitik donde las potencias priorizan intereses estratégicos.
Agentes de la Administración para el Control de Drogas -DEA por su sigla en inglés- acompañan al ahora ex presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, en sus primeros pasos dentro del Centro de Detención Metropolitano de Brooklyn (Nueva York), una prisión de alta seguridad, antes de comparecer ante la justicia federal de Estados Unidos.
En el plano regional, las repercusiones son inmediatas y profundas. América Latina percibe esta acción como una Doctrina Monroe renovada que puede erosionar la soberanía de países vulnerables. Brasil, bajo el liderazgo de Luiz Inácio Lula da Silva, la calificó de "afrenta gravísima a la soberanía venezolana" y "precedente extremadamente peligroso".
México y Colombia condenaron la violación de la Carta de la ONU, expresando temor a intervenciones en conflictos internos como en Nicaragua o Bolivia. En contraste, la oposición venezolana, liderada por María Corina Machado, la celebró como un "momento histórico" que podría abrir una transición democrática.
Sin embargo, ante la ausencia de un colapso inmediato del chavismo, figuras como Diosdado Cabello o Vladimir Padrino López podrían intentar formar un gobierno interino (ver aparte, designación de Delcy Rodríguez), agravando divisiones internas y potenciando flujos migratorios hacia Colombia y Brasil, ya sobrecargados.
Económicamente, el control estadounidense de activos petroleros venezolanos podría estabilizar precios globales del crudo a corto plazo, pero genera tensiones en la OPEP+ y afecta a economías dependientes como Ecuador y México.
A nivel global, la operación refuerza una lógica de poder realista. Donald Trump la justificó como respuesta quirúrgica contra un "narcoestado", con Maduro enfrentando cargos por narcoterrorismo, conspiración para importar cocaína y posesión de armas en Nueva York.
Rusia y China reaccionaron con cautela: Moscú condenó la "violación de soberanía" sin escalada, mientras Beijing instó a la moderación. La evacuación previa de diplomáticos rusos alimenta hipótesis de acuerdos entre Washington y Moscú, en un contexto de persistentes tensiones en Ucrania.
Existe un paralelo histórico que potencia la duda: Henry Kissinger en 1972 orquestó el viaje del presidente Richard Nixon al gigante asiático para dividir a China y la Unión Soviética, en plena Guerra Fría.
Hoy, una jugada similar entre la Casa Blanca y el Kremlin podría aislar a Beijing en su rivalidad con Washington, reviviendo esferas de influencia bipolares, permitiéndole a Estados Unidos contrarrestar inversiones chinas en la región, como la Franja y la Ruta.
Sin una condena internacional contundente en la ONU, esta acción podría normalizar intervenciones unilaterales, legitimando respuestas rusas en Europa del Este o chinas en el Indo-Pacífico.
Si bien Rusia y China pidieron una reunión urgente en el Consejo de Seguridad de la ONU, las probabilidades de que esto conciba acciones relevantes son ínfimas, ya que este órgano se compone de quince miembros, de los cuales cinco son permanentes con derecho de veto (Estados Unidos, Rusia, China, Reino Unido y Francia), lo que explica su pasividad, además de su inequidad.
Desde el punto de vista militar, resalta la superioridad tecnológica estadounidense -drones, inteligencia avanzada y fuerzas especiales-, aunque con riesgos de respuestas cibernéticas o alianzas antiestadounidenses en el Sur Global.
En conferencia de prensa, Trump afirmó: "Vamos a gobernar Venezuela hasta que haya una transición segura, adecuada y juiciosa". Este suceso trasciende Venezuela y acelera un reordenamiento global donde la fuerza prevalece sobre las normas.
Por décadas, América Latina había quedado en la periferia de los grandes conflictos, pero con esta intervención directa, recupera una centralidad trágica como escenario de confrontación entre potencias, exponiéndose nuevamente a ser el teatro de operaciones donde se decidan los equilibrios mundiales.
El autor es analista internacional, especialista en Defensa, docente de Ciencia Política.
Delcy Rodríguez por 90 días (*)
La hasta hace poco vicepresidenta chavista, Delcy Rodríguez, será la primera mujer en dirigir el Ejecutivo de Venezuela, aunque por espacio de noventa días.
a sentencia del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) venezolano interpreta la ausencia de Nicolás Maduro -recluido actualmente en una cárcel neoyorquina- como "temporal", lo que implica que Rodríguez asumirá las funciones presidenciales solo en forma temporaria.
Maduro fue acusado formalmente en 2020 por la Fiscalía del Distrito Sur de Nueva York, que este sábado hizo pública una acusación sustitutiva en ese mismo tribunal.
El ahora exmandatario afrontará en un tribunal federal estadounidense cargos por narcoterrorismo, conspiración para importar cocaína a Estados Unidos y delitos relacionados con armas automáticas (el siguiente paso en su caso tendría lugar en los próximos días ante un juez federal en Manhattan).
La situación de "vacío de poder" momentáneo en Caracas fue expuesta por el propio presidente de Estrados Unidos, Donald Trump, en rueda de prensa oficial: "Vamos a gobernar el país hasta que podamos llevar a cabo una transición pacífica, adecuada y juiciosa".
Trump publicó una foto de Maduro esposado y con los ojos tapados en el buque USS Iwo Jima, la que recorrió el mundo. El jefe de la Casa Blanca indicó que el proceso será liderado por miembros de su gabinete "en colaboración" con la oposición venezolana, pero no dio demaiados detalles.
Además, advirtió que si fuese necesario Estados Unidos está listo para un nuevo ataque, "mucho mayor", para impedir que el círculo de Maduro siga en el poder. Al margen de todo ello, el TSJ de Venezuela sentenció que la vicepresidenta Rodríguez "asuma y ejerza en condición de encargada todas las atribuciones, deberes y facultades inherentes al cargo de presidenta de la República".
El fallo del organismo descarta por ahora la falta absoluta y definitiva de Maduro, que obligaría a convocar elecciones en los 30 días siguientes. De acuerdo a declaraciones de Trump, después de una postura inicial contraria, Rodríguez le habría manifestado al jefe de la diplomacia estadounidense, Marco Rubio, su "disposición a colaborar".