La entrada de Andrea del Boca a la casa de Gran Hermano (Telefe) prometía ser el evento televisivo del año, y en menos de 24 horas, la "reina de las telenovelas" demostró por qué su magnetismo sigue intacto. Lejos de los conflictos de convivencia, la actriz conmovió a la audiencia al mostrar su faceta más humana y espiritual, refugiada en un almohadón con fotos de su hija Anna y su mascota, en lo que fue un arranque cargado de nostalgia y mística.



































