El presidente Javier Milei cada mañana cuando despierta debe pensar: todos los argentinos esperan algo de mí. No se equivoca. Necesitamos confiar. Son muchas décadas de fracasos. Setenta años de decadencia, peleas, odios, muchas veces promovidos desde el poder. Y por si fuera poco la normalización de un Estado corrupto con los K.


































