Queridos amigos... ¿cómo están? Este domingo en toda la Iglesia se celebró el Día del Buen Pastor. Pedimos por las vocaciones religiosas y sacerdotales.
El Día del Buen Pastor resalta la importancia de líderes que guían y educan en diversos ámbitos, desde la familia hasta la educación y los medios.

Queridos amigos... ¿cómo están? Este domingo en toda la Iglesia se celebró el Día del Buen Pastor. Pedimos por las vocaciones religiosas y sacerdotales.
Pero la palabra "pastor" se aplica no solo a los sacerdotes y religiosas, también hace referencia a los padres, a los docentes, a los que nos gobiernan, a todos los que de una u otra forma tienen algo que ver con formar, educar, guiar y acompañar a los demás.
La palabra "pastor" se aplica también hoy a los medios de comunicación, que forman nuestras conciencias y opiniones; se aplica a las redes sociales, que influyen poderosamente en la formación de los adolescentes y jóvenes, y con frecuencia tienen más fuerza e impacto que las palabras autorizadas de los maestros y profesores.
Los hechos de las amenazas de "tiroteos" y de violencia son un claro ejemplo de ello. Para explicar un tema tan importante de liderazgo, Jesús hoy nos presenta la parábola del Buen Pastor. Allí nos dice:
"En verdad les digo: el que no entra por la puerta al corral de las ovejas, sino por cualquier otra parte, es ladrón y bandido. Pero el pastor de las ovejas entra por la puerta. El cuidador le abre, y las ovejas escuchan su voz; llama por su nombre a cada una de sus ovejas y las saca fuera del corral. Cuando ha sacado todas las que son suyas va caminando al frente de ellas, y lo siguen, porque conocen su voz".
Es Palabra del Señor. El texto del Evangelio de hoy menciona tres características fundamentales del Buen Pastor que a continuación me propongo desarrollar. Primero: "El Buen Pastor conoce a sus ovejas". Jesús pudo decirlo porque él compartía la vida con la gente, recorría ciudades y aldeas anunciando la Buena Noticia.
Para ejercer su ministerio, no se quedó en el templo, todo lo contrario, compartió la vida, se conectó con la realidad. Y este contacto directo con la vida de la gente es fundamental para cualquier tipo de liderazgo o pastoreo.
¡Qué enseñanza profunda y maravillosa para todos nosotros! A mí me maravillan los maestros en la escuela. Por ejemplo, la docente que conoce a sus alumnos, no solo sus nombres, sino lo que son y el contexto en el que viven. Ella sabe si alguno de ellos está triste; inmediatamente se da cuenta de que algo está pasando.
Esta cercanía no se logra desde la computadora, ni en forma virtual, porque la camarita no mira a los ojos. Hace falta el vínculo afectivo, presencial, un mirada atenta, empática y misericordiosa.
En la segunda característica. Jesús dice: "Mis ovejas conocen mi voz y me siguen". En el tiempo de Jesús, los judíos conocían bien a sus líderes, sacerdotes, escribas, pero no los seguían, porque lamentablemente los pastores que tenían ellos no hacían lo que decían.
Mis queridos amigos, vuelvo de nuevo al campo educativo que tanto me gusta para subrayar la maravillosa labor de los maestros. Cada vez cuando veo a la señorita con su grupo de alumnos caminando me siento emocionado y lleno de admiración.
Ella se parece al pastor del evangelio de hoy: va adelante de los chicos, y los alumnos no solo la siguen, hacen todo lo que ella les dice, hacen lo que ella hace, la imitan. Por ello, qué bello y precioso es destacar siempre el rol y la misión de los educadores, verdaderos pastores, porque lamentablemente la sociedad actual poco valora y poco reconoce la vocación docente.
A veces reflexiono sobre esto y me pregunto: ¿Algún día comprenderemos que para el desarrollo de la sociedad no hay actividad más importante que la educación? ¿Algún día comprenderemos que el trabajo de la maestra no vale menos que el de un Senador?
Entonces, que nadie se ofenda, si una y otra vez pregunto: ¿Por qué un senador gana casi diez veces más que una maestra? ¿Hay algún fundamento para que así sea? Yo no lo encuentro. Sin educación y sin educadores el país no puede funcionar, pero sin algunos de los legisladores actuales, tal vez, sí.
Por eso, si queremos formar personas, en esta sociedad de hoy tan convulsionada por los hechos actuales de "amenazas de tiroteo", la misión humanizadora de los docentes es fundamental.
La misión de la familia es irremplazable, porque los problemas a los que se enfrentan los adolescentes tienen su origen -muchas veces- en los "padres ausentes" que están físicamente en casa, pero no tienen tiempo para estar "de verdad" con sus hijos.
El comportamiento desviado en los adolescentes se debe a la falta de una guía y ejemplo de autoridad en sus vidas cotidianas. Los adolescentes, los jóvenes en muchos casos carecen de modelos, no saben a quién seguir.
Por eso, para ir cerrando, es necesario, mis queridos amigos pedir para que haya sacerdotes santos, pastores con "olor a oveja". Pero también es necesario pedir por los padres, educadores, y todos los que cumplen con la misión del Buen Pastor. Que Dios nos bendiga.
Aquella famosa frase de Francisco (*)
28 de marzo de 2013. En su primera misa crismal como obispo de Roma, que presidió el Jueves Santo en la Basílica de San Pedro, el papa Francisco sorprendió con un fuerte y vibrante llamado a los sacerdotes a no ser "simples gestores", ni "intermediadores tristes", sino a ser "pastores con olor a oveja", en medio de su rebaño y pescadores de hombres.
"El sacerdote que sale poco de sí, que unge poco – no digo 'nada' porque nuestra gente nos roba la unción, gracias a Dios- se pierde lo mejor de nuestro pueblo, eso que es capaz de activar lo más hondo de su corazón presbiteral", dijo Jorge Bergoglio en su primera homilía pontificia ante cardenales, obispos, arzobispos, 1.600 sacerdotes y cientos de fieles de todo el mundo.
Con palabras directas, simples y claras, en una homilía fuerte, en sintonía con los gestos revolucionarios que ha dado desde su elección, el Papa criticó a los sacerdotes que no salen a la calle, que no están en contacto con el pueblo, que terminan siendo "tristes" y se convierten en una especie de coleccionistas de antiguedades:
"El que no sale de sí, en vez de mediador, se va convirtiendo poco a poco en intermediario, en gestor. Todos conocemos la diferencia: el intermediario y el gestor 'ya tienen su paga', y puesto que no ponen en juego la propia piel ni el corazón, tampoco reciben un agradecimiento afectuoso que nace del corazón".
"De aquí proviene precisamente la insatisfacción de algunos, que terminan tristes y convertidos en una especie de coleccionistas de antigüedades o bien de novedades, en vez de ser pastores con 'olor a oveja', pastores en medio de su rebaño, y pescadores de hombres. Les pido que tengan olor a oveja, que se sienta", exhortó Francisco.
(*) Fragmento del testimonio de Elisabetta Piqué, corresponsal de La Nación en Italia.




