Si no es con sufrimiento, no sirve. Colón ganó a lo Colón. A su favor tuvo la eficacia para ponerse en ventaja con un 2 a 0 que parecía hasta exagerado, pero que establecía justicia porque, de los dos, había tenido la suficiente jerarquía para aprovechar lo poquito que se generaba frente a los arcos. A partir de allí, en la última media hora, fue todo padecimiento. San Miguel lo metió contra su propio arco a Colón. Descontó y metió “mil centros” que pusieron en peligro la victoria. Eso, la victoria, es lo que se necesitaba para consolidar la levantada y punto. De fútbol hubo poco. De sufrimiento, mucho.






































