Para Mario Barletta, ex rector de la UNL, ex intendente de Santa Fe, ex embajador argentino en Uruguay, ex diputado de la Nación -entre otros “ex”-, la ciudad capital es como su “patria”, acaso su lugar en el mundo: aquí nació, aquí vive y tuvo sus hijos, incluso reside en la misma casa y en el mismo barrio de siempre.
Ante El Niño, "la Provincia de Santa Fe y el Municipio están dando un fuerte señal de articulación política"
El ex intendente contó su experiencia al frente del Palacio Municipal, cuando implementó una política de gestión del riesgo hídrico que se sostuvo en el tiempo. “La ciudad está mucho mejor preparada, pero hay que estar siempre alertas”, dijo.

Su currículum es extenso, pero hay un elemento clave en su trayectoria: cuando asumió como intendente, el 10 de diciembre de 2007, se encontró con un panorama sombrío: no había estaciones de bombeo, ni maquinarias para la limpieza de desagües ni de los canales, ni planificación.
Esa desolación trajo la inundación de 2007, en marzo de ese año (antes, la tragedia de 2003). Aún era intendente Martín Balbarrey. Lo que hizo Barletta fue crear un Sistema Municipal de Gestión de Riesgo, con la puesta en marcha del Comité Interinstitucional de Emergencia Hídrica que se articulaba entre municipio, Provincia, la UNL y el INA.

Esto, luego de las dos trágicas experiencias con los ríos y las lluvias, fue acompañado por una batería de políticas hídricas para proteger una ciudad con forma de “plato” rodeada por los ríos Paraná, Salado y un extenso sistema lagunar.
Ante la inminencia de la llegada del fenómeno de “El Niño”, dialogó con El Litoral en su carácter de Ingeniero en Recursos Hídricos para dar sus consideraciones sobre cómo está preparada la capital provincial hoy para afrontar un evento que, según los pronósticos, sería entre “fuerte y muy fuerte”, con lluvias intensas y ríos altos.

Como primera definición, dijo que tanto el Gobierno provincial a cargo de Maximiliano Pullaro como la Municipalidad de Santa Fe, con Juan Pablo Poletti a la cabeza, “están dando, frente a la proximidad de El Niño, una fuerte señal de articulación y coordinación política. Esto es muy importante”, ponderó.
Los tipos de medidas
-¿Cuáles son las medidas centrales a tener en cuenta para afrontar la contingencia de un evento como El Niño, que se pronostica como intenso en la ciudad y alrededores?
-Barletta: Sin lugar a dudas, lo primero es tener un plan con un programa que contenga medidas estructurales y medidas no estructurales. ¿Cuáles son las medidas estructurales? Las obras: desagües pluviales, alcantarillados, limpieza permanente de canales, mantenimiento de defensas, etcétera.

Las no estructurales a veces son subestimadas, cuando en realidad resultan tan importantes como las estructurales. La ingeniería puede dar mucha tranquilidad, pero nunca dará el 100% de tranquilidad. Las medidas no estructurales son aquellas que sí pueden tranquilizar a la ciudadanía en cuanto a que la ciudad está preparada.
Hablo de la anticipación; las alertas; la prevención, los protocolos de actuación, charlas en escuelas, trabajar en el tema de la basura. Los santafesinos, todos, tenemos que saber dónde vivimos, qué características tiene nuestra ciudad y saber qué hacer ante las eventualidades meteorológicas.
Esto es algo neurálgico a la gestión de riesgo, e implica que tanto usted como yo, como el vecino que pasa por la calle; como el docente, o como los integrantes de la Estación de Bomberos, es decir, todo el mundo debe saber cómo tiene que comportarse frente a una situación de emergencia hídrica que puede complicar a Santa Fe. Este es el abanico de medidas no estructurales.

Y la otra cuestión es la cantidad de los puntos operativos, que son esos sectores que tienen las capacidades necesarias para bombear agua de lugares donde hay que sacarla. Hoy tenemos 54 puntos operativos, de los cuales 17 son fijos, como las estaciones de bombeo.
En el resto de esos puntos operativos no están instaladas las bombas, porque no hay capacidad de infraestructura para cuidarlas, pero sin embargo allí están dadas y establecidas las condiciones para que las bombas sean instaladas rápidamente, o bien si se necesitan en algún otro lado, se puedan trasladar.

Desde que pudimos crear la secretaría de Gestión de Riesgo, todas las gestiones municipales siguientes la mantuvieron. Esa secretaría estuvo y está: es un signo muy positivo. Se aprendió de las tragedias de 2003 y 2007, de lo que hay que hacer y de lo que no hay que hacer.
Qué falta
-Dentro de todo lo que se viene haciendo, ¿qué falta aún en materia de gestión del riesgo hídrico?
-Barletta: Bueno, habrá que seguir insistiendo para que Santa Fe definitivamente tenga un plan de desagües que contemple a toda la ciudad. Se ha hecho mucho, pero aún falta: los desagües Teniente Loza, Chaco, Funes y otros. Son obras que no se pueden encarar desde el ámbito municipal, pero se está ayudando.
De todos modos, todo lo que se ha mejorado marca una diferencia entre el antes (el pasado) y el ahora (el presente). Hoy, como ciudad estamos mejor preparados. Pero habrá que estar muy alertas a la intensidad del fenómeno.

Otra cosa que me parece que ayuda, en función de la experiencia vivida, es la necesidad de la articulación entre Provincia y municipio, universidades e Instituto Nacional del Agua (INA).
La articulación entre Provincia y municipio de Santa Fe me parece hoy muy buena. También, cómo se transmite a la sociedad, para que la sociedad lo termine de entender: es de suma importancia coordinar y articular, porque todo eso nos fortalece.
Yo creo que el gobierno provincial y municipal están dando una señal muy fuerte, que ojalá la entendamos todos, de articulación, coordinación, diálogo y entendimiento.
Que estén atentos los gobiernos en la desobstrucción de los desagües, o en que estén libres los canales a cielo abierto para que el agua corra, eso hace la diferencia. No es lo mismo que frente a un proceso de lluvias en un barrio, el agua permanezca 15 días a que permanezca dos o tres horas ó 3 días. La velocidad de escurrimiento es central.
Fuera del anillo de defensa
-¿Qué pasa con las familias ubicadas en asentamientos ilegales, fuera del anillo de defensa o en los reservorios? Estiman que son más de 1.400…
-Barletta: Hay un programa nacional, Renabap, que puede servir para una relocalización de familias. Se deberían aprovechar circunstancias como las que seguramente tendremos (El Niño) para que quienes deben ser evacuados sean asentados en un lugar seguro y definitivo.

Por ejemplo, la Costanera del Salado, que impulsa la provincia, es excelente. Recuerdo que el plan lo diseñamos durante nuestra gestión municipal: eran otros tiempos. Se trata de un proyecto de infraestructura y desarrollo urbano importante, pero al mismo tiempo es un proyecto de política social clave.
Si nosotros no tuviésemos los asentamientos ilegales, el impacto (de El Niño) sería muchísimo menor. Seguramente con la llegada de este evento va a haber barrios a los que les entrará agua... Pero la pasará peor aquel que está viviendo dentro de un reservorio, que según sé son unas 900 familias.

Por otro lado, en la gestión de riesgo hay que escuchar. A esto lo valoro de la gestión de Pullaro y la de Poletti. Escuchar y estar atentos. El entendimiento es la verdadera esencia de la política, más allá de los partidos. Escuchar a los dirigentes, a los vecinos, a los especialistas.
El futuro
-¿Cómo aventura el futuro inmediato de la ciudad de Santa Fe?
-Barletta: Al presente lo veo muy bien: las calles iluminadas, los barrios con estabilizado pétreo, lo cual permite que ingrese una ambulancia, o sea la salud, o un patrullero, o sea la seguridad pública; o que los chicos puedan tomarse un colectivo para llegar a la escuela un día de lluvia, o sea educación.
Y con relación al futuro, creo que la autonomía municipal podrá mejorar la administración del Palacio Municipal. Espero que se sepa aprovechar. Por otro lado, hay que seguir profundizando esas cuestiones identitarias que nos identifican, como el cuidado de lo patrimonial.

Vivimos en la ciudad de la innovación, del desarrollo científico, de la tecnología. Y hay muchos jóvenes. Eso nos da la potencialidad de la juventud, de chicos que vienen a estudiar. La explosión del turismo, otro punto fuerte… En fin, hay muchas ventajas de nuestra Santa Fe que hay que seguir potenciando.
Y con respecto a mi futuro, quisiera poner la experiencia adquirida al servicio de la sociedad. Si esa experiencia no se traslada, no sirve de nada lo que uno haya hecho; y a mí me encanta hacerlo y de hecho lo hago. Mis ganas de aportar siempre están presentes -cerró el ex intendente capitalino.














